Decía
Séneca que; “sufrir antes de tiempo es sufrir dos veces”.
Si
uno cultiva su paz interior mediante la práctica de la acción
correcta, sentirá tal grado de confianza que cualquier anticipación
acerca de lo mal que pueden ir las cosas, será interpretada por su
mente profunda como un pensamiento virus y su disolución será
automática.
La
anticipación negativa de acontecimientos dolorosos genera
sufrimiento en el presente de lo que, paradójicamente, puede
suceder o no en el futuro ¿Acaso no es mejor pensar que cuando las
cosas sucedan, dispondremos de soluciones certeras?
En
realidad, antes de que suceda lo que uno teme, lo más probable es
que alguno de los elementos implicados haya sufrido alguna
modificación ¿Acaso no puede suceder también que cuando llegue el
mañana, pueda incluso ya darnos igual lo que hoy nos atormenta?








