EL MEJOR PLAN
Con frecuencia condicionamos nuestra felicidad al
cumplimiento de ciertos objetivos, elaboramos planes que nos permitan alcanzar
esas metas y luego hacemos nuestro mayor esfuerzo por llevarlos a la práctica.
Pero esa manera de programar nuestras vidas no nos asegura
que nuestros sueños se hagan realidad… y tampoco garantiza que vayamos a
sentirnos bien en el día a día, ni aún en el caso de que finalmente se cumplan
nuestros deseos.
» Si quieres hacer sonreír a Dios, cuéntale tus
planes.»
Lucille IV» y el hombre cohete, de Greg Hettinger (cortometraje)








