3.10.14

No hay grandes misterios escondidos, la verdad la llevamos dentro latente. El secreto es simplemente… ser

CONECTANDO CON NUESTROS DONES, TALENTOS Y NUESTRO PROYECTO DE VIDA

Conectar con nuestros dones y talentos nos lleva a conectar con nuestro proyecto de vida, con aquello que hemos venido a realizar en nuestra existencia, para nuestra evolución correcta.

Podríamos decir que nuestros dones son las herramientas que nos permitirán realizar y desarrollar nuestro proyecto de vida. Nuestros dones nos hacen únicos pues nadie se manifiesta igual a nadie más. Ningún ser humano tendrá la misma vida que otro o las mismas experiencias que otro o los mismos dones o la misma misión que otro. Por lo tanto, si buscamos afuera y deseamos ser como otras personas solo lograremos confundirnos.

La pregunta constante que nos hacemos a menudo es: ¿cómo me conecto con mis dones? 

Creo que se puede resumir en una sola palabra, solo SIENDO, manifestarnos tal y como somos… solo SER. Nuestros dones llevan relación con lo que aportamos al mundo ¿Qué podemos aportar al mundo? ¿Alegría, belleza, sanación, educación, conciencia? ¿Qué es lo que se te da hacer mejor y te hace feliz? 

Pongamos algunos ejemplos para ilustrar esta idea: 

1.10.14

Va a ser imposible cambiar aquello que no funciona bien en esta sociedad si antes no cambiamos nosotros mismos

Y TÚ ¿QUÉ HACES? 

¿Qué haces tú para mejorar o resolver los problemas de esta sociedad?. 

Hace tiempo leí una verdad que me impactó por su sencillez:
Sólo hay tres tipos de personas, las que se comprometen, las que observan y las que huyen. ¿Qué tipo de persona eres tú ante tus propios problemas y los ajenos?.

Pero, ¿qué es la vida sino el ir resolviendo los problemas que ésta te presenta continuamente?. La diferencia se encuentra en la actitud que adoptamos ante ellos. Con esta actitud podemos o bien sumar y ser felices o bien restar y vivir amargados, es así de sencillo.

Tendemos a pensar que como individuos un solo voto particular es insignificante, que cualquier cosa que digamos o hagamos no va a tener el menor impacto en el quehacer colectivo como sociedad.

Al mismo tiempo, es demasiado común oír a la gente quejarse continuamente por esto y por aquello, hasta el punto que me pregunto qué ocurriría si dedicaran la mitad de ese tiempo en resolver precisamente los problemas objeto de esa queja.

Todo esto nos hace pensar que como individuos realmente estamos absolutamente desenfocados y perdidos en este maremagnum colectivo en donde todo el mundo intenta alzar su voz en un griterío estridente: todos gritan, pero apenas alguien dice algo con sentido común.

Sin embargo, siempre llevamos encima la llave, una llave mágica de cuento infantil, que nos puede permitir cambiar las cosas, ciertas cosas, en un mundo mucho más cercano al de las dramáticas cifras macroeconómicas con las que parece que el mundo se va a acabar el día menos pensado. Si usáramos bien esta llave, nos daríamos cuenta de que para cambiar aquéllo, debemos empezar a cambiar lo que más cerca tenemos, abriendo así una caja, un cofre más bien, lleno de muchísimas sorpresas.

30.9.14

Aunque no estoy conforme con la vida y tengo motivos para quejarme...

 GRACIAS DIOS POR LO QUE TENGO


Aunque me tapo los oídos con la almohada 
y grito de rabia cuando suena el despertador...
Gracias a Dios que puedo oír. 

Aunque cierro los ojos cuando,
al despertar, el sol se mete en mi habitación...
Gracias a Dios que puedo ver. 

Aunque me pesa levantarme y salir de la cama... 
Gracias a Dios que tengo fuerzas para hacerlo. 

29.9.14

Sólo al soñar tenemos libertad, siempre fue así y siempre así será

Robin Williams, 1951-2014
Gracias por las risas,  alegrías y consejos
que nos has entregado desde la gran pantalla.

Reflexiones de Robin Williams como actor

El día de hoy no se volverá a repetir. 
Vive intensamente cada instante, 
lo que no significa alocadamente; 
sino mimando cada situación, 
escuchando a cada compañero, 
intentando realizar cada sueño positivo, 
buscando el éxito del otro; 
y examinándote de la asignatura fundamental: el amor. 
Para que un día no lamentes haber malgastado 
tu capacidad de amar y dar vida»

«No importa lo que te diga la gente. 
Las palabras e ideas pueden cambiar el mundo.»

25.9.14

Confiar en la intuición y estar atentos a nuestro interior

EL CORAZÓN NUESTRO CEREBRO PRINCIPAL

¿Cómo es vivir desde el corazón? 
¿Cómo es sentir desde el corazón?

Para ser comprendida esta pregunta y su respuesta es necesario conocer la auténtica entidad y dimensión del corazón humano, por ello compartimos con todos vosotros un breve texto extraído de la entrevista realizada a Annie Marquier, investigadora de la conciencia:

El cuerpo humano dispone de dos cerebros, el mental, radicado en la cabeza, y otro, que opera de forma bien distinta y sin ficciones mentales, ubicado en el corazón.

El cerebro-corazón es el principal de los dos y tiene capacidad para influir en el cerebro-mente de la cabeza, activando en éste centros superiores de percepción completamente nuevos que interpretan la realidad fuera de los límites del tiempo y del espacio, permitiendo un conocimiento inmediato e instantáneo y una percepción exacta de esa realidad.

Cuando el ser humano utiliza el cerebro del corazón crea un estado de coherencia biológico, todo se armoniza y funciona correctamente, es una inteligencia superior que se activa a través de las emociones positivas.

Expresiones tan populares como “te lo digo desde el corazón” o “con el corazón en la mano” están llenas de sentido, coherencia y significado. No en balde, el amor del corazón no es una emoción, es un Estado de Consciencia, ¡es Amor!.

Ahora sólo queda interiorizar estos conocimientos y llevarlos a la práctica de manera no mental, sino natural y espontánea, esto es, no desde el cerebro-mente, sino desde el cerebro-corazón. Y es que el potencial del cerebro-corazón se activa cultivando, precisamente, las cualidades del corazón y liberándose del miedo, el deseo y el ansia de dominio.

24.9.14

Jo només soc l’instrument i és el mestre que m’acull qui fa sonar la tonada


LA FORTALESA AMAGADA

 Amb el batec de cada dia,
vaig fent via ben tranquil
emparat pel meu esperit.
que em sosté i m’il·lumina,
protegint-me dia i nit

No m’oblido d’aquesta eina
que és a dins meu amagada,
sempre a punt, sempre a l’abast
conduint tots els meus passos
amb cura i seguretat

Dóna gust anar pel món,
confiat i sense por,
transitant-hi ben lleuger
amb la guia del sentiment
i l’escalf de l’emoció

Amb aquesta fortalesa
tot allò que em va passant
sempre és el més adient
 doncs malgrat els meus punts dèbils
no em deixa trontollar.

22.9.14

En un latir ininterrumpido la vida canta su mantra más sutilmente sonoro: Tomar y soltar

LA VIDA DUELE: TOMAR Y SOLTAR

Al elegir un camino de amor nos hacemos candidatos al dolor. Cuando esto sucede, debemos abrirnos y aceptar la posibilidad de que en algún momento, algún día, quizá el amor nos duela; con el amor enriquecemos nuestra vida, la ampliamos, ganamos, pero en algún momento se retraerá de nuevo y perderemos. Todo tiene un límite, y algún día perderemos a la pareja y vendrá el dolor: con la muerte, con el divorcio, con el desencuentro… Sin apertura al dolor, no hay pareja, ni intimidad, ni vínculos significativos.

Cuando se produce una ruptura amorosa, lo más habitual es que se pongan en marcha muchas emociones y vivencias, algunas agradables, como liberación, sensación de esperanza o apertura, pero otras incómodas, como miedo, desestructuración, culpa, enojo, vergüenza, sensación de fracaso o pena. La mayor parte las consideramos negativas porque son difíciles de vivir y acoger, pero resultan imprescindibles para completar el proceso y salir fortalecidos.

En el fondo, la más habitual y dura es el simple dolor por haber perdido al otro. Incluso en los casos en que se siente una gran liberación por salir de una situación insatisfactoria, si hubo una genuina conexión, tarde o temprano asoma el rostro del dolor por dejar lo conocido, lo que se amó, y la incertidumbre y el temor por enfrentarse a algo nuevo, más aún si la pareja tiene hijos y se derrumba su status quo cotidiano.

18.9.14

Aquests móns són a l’abast plens d’amor, calma i bondat


UNA BELLA FANTASIA 



Tot comença amb un somni
i segueix amb un desig
que regat amb il·lusió
mica en mica fa camí

Si t’ho pots imaginar
és que es pot fer realitat
Només cal deixar volar
allò que es diu fantasia

Jo ho he volgut provar
i he anat a donar un tomb
cap a l’univers immens
cercant noves sensacions

Llocs insòlits i atractius
on compartir la saviesa
i noves experiències
amb qui allà em pugui trobar

17.9.14

Muchas personas se pierden las pequeñas alegrías mientras aguardan la felicidad

¿ES TAN COMPLICADO SER FELIZ?

A principios del siglo XX, un antropólogo del Gobierno colonial belga se topó en el corazón de la selva congoleña con un grupo de pigmeos: Cuentan que aquellos hombres, prácticamente desnudos y desposeídos de casi todo, le parecieron tan risueños que no pudo resistirse a preguntarles si se sentían felices. Para su sorpresa. Los pigmeos no supieron qué contestar. Los términos “feliz” y “felicidad” no estaban en su vocabulario por la sencilla razón de que no los necesitaban.

Y es que el uso y la democratización del concepto “felicidad” es relativamente reciente. A mediados y finales del siglo XVIII, con la ilustración la revolución francesa y la americana, es cuando se considera la felicidad un derecho de los ciudadanos. Desde entonces se ha ido modificando hasta convertirse hoy en un codiciado objeto de deseo.

Pero ¿en qué consiste la felicidad hoy, en el siglo XXI?

En un mundo donde los indicadores de riqueza están aparentemente en alza, algo no cuadra cuando, a la vez, las enfermedades psicológicas, la depresión, la angustia o las urgencias psiquiátricas van en aumento. Quizás los pigmeos con los que se topó el antropólogo colonial belga en el siglo pasado no supieran lo que era la felicidad, pero era bien felices, y hoy tenemos aparentemente muchas cosas que nos deberían procurar una felicidad que no es tanta como cabría esperar.

¿Será que la misma obligación de ser felices genera infelicidad?

Éste es un enigma que sólo se responde hablando con muchas personas de diferentes países y bajo diferentes prismas. Si el ejercicio se lleva a cabo, nos damos cuenta de que la felicidad se construye no a través de las cosas, si no en otras dimensiones más sutiles. Adentrémonos entonces en el laberinto de la felicidad y veamos las reflexiones que debemos hacer en el viaje hacia su encuentro.