CONFUNDIR LA TRISTEZA CON EL CANSANCIO
Una pregunta que debemos
respondernos en numerosas ocasiones a lo largo de nuestra vida es como estamos:
¿cansados o tristes? A veces nos sentimos perdidos, sin fuerzas, atrapados en
una vida cotidiana de grises y blancos, vacía y sin sentido, ¿y si se nos
pregunta qué nos pasa? decimos que estamos cansados, solo esto y nada más.
Sin embargo, esta fatiga sin
forma ni razón esconde la tristeza, “esa amiga negativa” que se instala sin
permiso en la mente y el corazón para llenarnos de apatía y soledad. Esa
emoción pegajosa, lánguida y profunda, llamada tristeza, se agrega a la fatiga,
y términos como “depresión”, “anemia”, “hipotiroidismo” aparecen ante nosotros.
Cuando la tristeza se instala, al
inicio la vemos como algo incorrecto, una patología que debemos eliminar de
inmediato, como alguien que tiene que quitar el polvo o la suciedad de la
ropa. Nos consume y queremos defendernos de ella sin parar, para
comprenderla más profundamente.