ANTES Y AHORA
Antes no me gustaba que me tomasen el pelo.
Ahora, me da igual: apenas tengo pelo.
Antes siempre tenía que encontrar al responsable de
cualquier cosa que me parecía que estaba mal hecha.
Ahora, ya no lo busco.
Antes me enfadaba por demasiadas cosas.
Ahora, quizás me tomo demasiadas cosas a broma.
Antes, si prometía algo, me desvivía por cumplirlo.
Ahora ya, pido más veces disculpas.
Antes pensaba que el mundo era mejorable.
Ahora pienso que yo soy
mejorable.
Antes pasaba más tiempo educando a mis hijos.
Ahora procuro pasar más tiempo cultivando nuestra
amistad.
Antes, cuando se estropeaba algo en casa, quería que
fuese arreglado rápidamente.
Ahora, la mayoría de las cosas, si no son
imprescindibles, esperan ahí: su momento oportuno.








