EL DESTINO ESA GRAN INCÓGNITA
El destino existe. Hay un plan propio que cada uno trae, a
modo de mapa para transitar la vida y también existe ese plan, en los
encuentros predeterminados desde antes de tomar este cuerpo.
A veces, nos parecen imposibles las cosas que suceden. Sin
embargo, algo hay de posible en ello cuando notamos esa sensación de “conocer”,
sin conocer, a una persona. Cuando vemos nuestro reflejo en otro o cuando
parece que hemos vivido ya la misma situación en algún momento distinto que no
podemos determinar.
Puede ser que sea. Puede que incluso hayamos compartido
vidas con los más cercanos. Puede que estemos en el vórtice de un nuevo
recuerdo sensitivo o que incluso puede ser que quienes tenemos delante nos haya
acompañado tantas veces en nuestros pesares…
Lo que no podemos es definir ni trazar es, en la mayoría de
los casos el camino por recorrer que aún nos queda. Y así la vida nos va
poniendo delante situaciones, lecciones, decisiones y experiencias que son las
necesarias, para poder cumplir con el destino diseñado por nosotros mismos,
aunque no seamos conscientes de ello.








