23.1.18

Todos el camino andamos con equipaje a la espalda y hasta soltar las amarras no vemos lo que dejamos.


VIVIR PARA SER


La Reina de Corazones
cree que el suyo está roto
y se mira cada poco
en espejos de ilusiones.

El recaudador de impuestos
siente que todos lo odian
y la inquietud que lo desborda
es tan solamente miedo.

22.1.18

Comprender que lo único que necesitamos está escrito en nuestros ojos

TE INVITO

Te invito a mi vida. Sin más pretensión que unas risas y unos ratos sin prisa ni agenda. Sin más necesidad que la de un trago largo o una charla que no se acabe nunca… Un silencio tan rotundo que nos permita mirarnos y encontrarnos la cara y las pupilas… Una habitación llena de luz y de música… Una maleta vacía de agobios y de culpas… Un mapa sin destino ni más ruta que las palabras y las miradas. 

No es para quedarse y ni para irse, es para estar mientras estás y notar mientras pasa, pase lo que pase… Un café o una vida. Sin etiquetas ni consignas. Un momento o una eternidad contenida en una caída de párpados o un abrazo sostenido, cálido, cíclico, un suspiro desbocado… 

Te invito a dejar pasar trenes que llevan al ruido y engullen la nada que nos rodea convirtiéndose en nada inmensa… Y a bailar melodías que sólo nosotros podremos escuchar. A ver como las olas mueren sin parar mientras un viento dulce nos besa la nuca y nos salpica de sal. 

Te invito a vivir en mis entrañas cinco minutos, para que veas que ya no oculto nada y todos mis miedos se han vuelto diminutos, asequibles, remotos, pálidos, huérfanos de esperanza… Para mecernos en la tarde más triste y bailar en la noche más oscura si un día hace falta. Para que la mesa siempre esté puesta por si viene a cenar la fantasía y la ventana abierta para que entre la brisa y se vaya la mala sombra y las miradas rancias. 

19.1.18

La naturalidad propia de quien no está interesado en demostrar nada

LA SENCILLEZ: Una cualidad de personas extraordinarias

La sencillez es una virtud maravillosa y no tan común como debiera ser. Es uno de esos atributos que adorna a cualquier otro. Siempre está asociada con la humildad y denota nobleza y madurez. Por eso, aunque resulte paradójico, solo las personas extraordinarias cuentan genuinamente con esta cualidad.

Algunos definen la sencillez como “la celebración de lo pequeño. En otras palabras, quien es sencillo se muestra capaz de disfrutar de las pequeñas cosas. También las agradece. No tiene ni sus expectativas ni sus ambiciones puestas en algo demasiado elevado, una montaña demasiado alta que tape la felicidad. Por eso, el primer favorecido con la sencillez es quien la detenta.

Para ondear la bandera de la sencillez, hay que ser adaptable y saber aceptarse y aceptar. Estas características llevan a que todo fluya, sin intentar forzarlo o cambiar su curso. Todo esto favorece la espontaneidad, otra virtud que solamente tiene lugar en las personas equilibradas y saludables.

La sencillez consiste en hacer el viaje por la vida, solo con el equipaje necesario”.

18.1.18

Lo que marca la diferencia no es quién lo dice, sino qué se nos dice

DEJA DE MATAR AL MENSAJERO


Preste atención. Infinitos mensajes llegan a su vida para ayudar a que cambie, pero así como vienen se van. La rutina, la seguridad, la indiferencia y la costumbre los echan a patadas.

LA MENTE SOCIAL ALERTA SOBRE EL PELIGRO DE ESCUCHAR A LOS DESCONOCIDOS, TEME PERDER EL CONTROL.

Perpetuar una realidad apática y desequilibrada es el propósito de los que pretenden que el ser humano permanezca de rodillas y en las sombras. 

DEJE DE MATAR AL MENSAJERO. Escuche. La vida quiere verlo disfrutar. Rompa sus cadenas. Vibre. Cristo, Buda, Krishna, Mahavira, Lao Tse, Chuang Tzu, un perro, una abeja, un pájaro, una flor, un vagabundo... Qué importa quién transmite el mensaje.

LO QUE VALE ES LO QUE SE NOS QUIERE DECIR. SÓLO CUENTA LO QUE LA EXISTENCIA, A TRAVÉS DE SUS INFINITAS FORMAS, NOS HACE LLEGAR PARA QUE EVOLUCIONEMOS.

Las diferencias están en nuestra cabeza. En nuestras particulares formas de percibir y entender el mundo. La existencia no discrimina. Utiliza todo lo que nos rodea para acercarnos aquello que nos quiere decir. Somos nosotros quienes hacemos las distinciones, quien distorsionamos según nuestros miedos, condicionamientos o conveniencias.

17.1.18

Dejemos que las cosas ocurran, dejémonos llevar para disfrutar cada momento

JUGUEMOS A IMAGINAR QUE NO TENEMOS FECHA LÍMITE


Vamos a jugar a que no tenemos fecha límite, a que todo lo que ahora ocurre puede que acabe o puede que no. Vamos a jugar a que lo damos todo sin importar lo que venga después. Cierra los ojos, concéntrate y conecta con el niño que tiene en tu interior. ¿Comenzamos?

Imaginemos que no hay un final, que estamos inmersos en lo infinito y que por ello, podemos mirar hacia el más lejano horizonte. Sin fecha límite, nuestros miedos se disipan, es más fácil lanzarnos y apostar por todo aquello que un día soñábamos. Solo vemos la luz de todo lo bueno que está por venir.

Vamos a imaginar también que somos capaces de dar lo mejor, pero no por miedo a que acabe sino porque realmente queremos y lo disfrutamos. En el trabajo, en nuestro tiempo libre, con nuestra familia, amigos y cuando estamos juntos los dos. Lancémonos a amar como si no hubiera un mañana, a cantar como si la canción fuese eterna y a bailar como si no hubiera un final ni fuéramos a envejecer.

Juguemos a imaginar que la fecha límite no está escrita, que no hay caducidad. Dejemos que el niño cree y el adulto haga, siendo parte los dos de una misma persona. Imaginemos sin límites, sin restricciones, sin pensar cuándo acabará, solo en cómo está pasando. Juguemos sin marcar el final.

16.1.18

Solo una sonrisa, una solo, que englobe todas las risas


PASO A PASO

Solo un paso, uno solo
Es el primero que has de dar
Para encontrar la distancia
Para ver donde has de errar

Solo una mano, una sola
Para ayudar a los demás
Y la otra “pa” impulsarte
Para hacerte continuar.

15.1.18

Con creer en que estas dando un paso adelante en la mejoría, es suficiente.

EL UMBRAL DE NUESTRO BIENESTAR


Todos somos conscientes que no corren buenos tiempos, para casi nadie, son momentos donde reina la confusión, el miedo a un futuro que pinta incierto, las consecuencias de una crisis económica de la que aún no hemos salido, la inestabilidad laboral …

En esta situación es muy normal que a veces nos parezca que nos falta la vida. Que todo es demasiado pesado y que uno va demasiado lento.

A veces uno siente que el ruido de afuera nada tiene que ver con lo que pasa en nuestro interior y hasta las risas de otros, nos molestan. Nos molestan los gritos, lo rápido, lo novedoso, lo diferente y hasta que nos cambien las cosas de lugar dentro de nuestras pequeñas rutinas. 

Cuando se pierde ese ánimo que alegra nuestra existencia, todo parece caer en un vertiginoso descenso imparable hasta el fondo del alma.

A veces no sabemos por qué perdemos fuerza en nuestro ánimo, otras sabemos muy bien las razones. En cualquier caso abrimos la puerta a la debilidad corporal y a la flaqueza mental por lo que estamos expuestos a cualquier quiebro de la salud tanto la física como la emocional.