TE
INVITO
Te invito a mi vida. Sin más
pretensión que unas risas y unos ratos sin prisa ni agenda. Sin más
necesidad que la de un trago largo o una charla que no se acabe
nunca… Un silencio tan rotundo que nos permita mirarnos y
encontrarnos la cara y las pupilas… Una habitación llena de luz y
de música… Una maleta vacía de agobios y de culpas… Un mapa sin
destino ni más ruta que las palabras y las miradas.
No
es para quedarse y ni para irse, es para estar mientras estás y
notar mientras pasa, pase lo que pase… Un café o una vida. Sin
etiquetas ni consignas. Un momento o una eternidad contenida en una
caída de párpados o un abrazo sostenido, cálido, cíclico, un
suspiro desbocado…
Te
invito a dejar pasar trenes que llevan al ruido y engullen la nada
que nos rodea convirtiéndose en nada inmensa… Y a bailar melodías
que sólo nosotros podremos escuchar. A ver como las olas mueren sin
parar mientras un viento dulce nos besa la nuca y nos salpica de
sal.
Te
invito a vivir en mis entrañas cinco minutos, para que veas que ya
no oculto nada y todos mis miedos se han vuelto diminutos,
asequibles, remotos, pálidos, huérfanos de esperanza… Para
mecernos en la tarde más triste y bailar en la noche más oscura si
un día hace falta. Para que la mesa siempre esté puesta por si
viene a cenar la fantasía y la ventana abierta para que entre la
brisa y se vaya la mala sombra y las miradas rancias.