3.4.23

Son los demás y los vínculos con ellos los que nos enriquecen y otorgan propósito

EL TERCER LUGAR                                  

LA IMPORTANCIA DE LOS ESPACIOS COMPARTIDOS EN SOCIEDAD

El «tercer lugar» nos enseña a convivir en armonía y nos ofrece la oportunidad de pertenecer y conectarnos con otros. Descubre en qué consiste y cuál es su importancia.

¿Dónde pasas la mayor parte de tu tiempo? Probablemente sean tu hogar y tu lugar de trabajo. Sin embargo, si no hubiera más alternativas, si tu día a día transcurriese únicamente entre estos dos puntos, ¿realmente sentirías que vives en sociedad o que formas parte de una comunidad? Lo cierto es que este sentido de pertenencia se forja en el denominado «tercer lugar», un concepto del que hoy queremos hablarte.

Esta idea fue propuesta por el sociólogo Ray Oldemburg, en su libro The Great Good Place, y pone el foco sobre aquellos espacios informales en los que transcurre la vida pública.

27.3.23

Aprendí a construir todos los caminos en el hoy porque el mañana es muy incierto

CON EL TIEMPO APRENDÍ                 

El tiempo es el maestro de la vida. y así lo expresan unas sabias palabras de Jorge Luis Borges. Vamos leerlas con calma para reflexionar sobre ellas:

Con el tiempo aprendí la sutil diferencia que hay entre tomar la mano de alguien y encadenar un alma.

Con el tiempo aprendí que el amor no significa apoyarse en alguien y que la compañía no significa seguridad.

Con el tiempo empecé a entender que los besos no son contratos, ni los regalos promesas.

20.3.23

Las cosas grandes suceden cuando hacemos bien las pequeñas

LA BELLEZA DE LAS COSAS SIMPLES

Me gustan las cosas simples: un abrazo, un «gracias», un «cuidado». Me considero un admirador fiel de las personas simples, porque para mí son las más bellas, son las que se dejan guiar por el sentido común, la intuición y un corazón que no sabe de mentiras.

Es curioso saber que, hoy en día, está de moda recuperar el valor de la simplicidad, tanto en el desarrollo personal como en el contexto de las grandes organizaciones. De hecho, muchos expertos en marketing han adoptado un lema casi infalible: «hazlo simplemente y lo obtendrás».

14.3.23

Disfruta de lo que te haga feliz mientras lo tienes, puede que un día no lo tengas

TODO CAMBIA, NADA PERMANECE IGUAL      

Son las siete y media de la mañana y suena el despertador. Nos levantamos para asearnos, desayunar, vestirnos e ir a trabajar. El coche no arranca. Cogemos el autobús y llegamos a la oficina. Un compañero ha pillado un resfriado y no puede venir. Nos sentamos en nuestra silla y encendemos el ordenador. Llega la hora de comer y comemos. Salimos a las 18:00 de trabajar y vamos al gimnasio. Nos ponemos un poco más fuertes, nos duchamos y llegamos a casa. Preparamos la cena, vemos la tele y nos acostamos. Fin del día. 

Un día muy normal en la vida de cualquiera. Una rutina de lunes a viernes. Así que no es de extrañar que escuchemos frases como: “necesito un cambio en mi vida”. Sin embargo,  el cambio está ahí, sólo que no lo vemos. Y no hablo de un cambio de vida, sino del cambio permanente de todo aquello que nos rodea. Porque en este concepto, aunque nos cueste creerlo en un primer momento, se esconde gran parte del sufrimiento humano.

8.3.23

No cabe en un cuerpo aquello que somos. No estamos sujetos a la irrealidad.


          COMO ONDAS QUE SE EXTIENDEN           

Como ondas que se extienden
desde el origen de la consciencia.
Como gotas que se vierten
en la sagrada matriz de la esencia.
Así viajamos de la mano de la Verdad.

Y vamos danzando entre cuerdas
saltando al vacío sin red
esperando por ver si recuerda
el Ser que siempre es.
Y volvemos a encontrarnos
pues no dejamos de amar.

3.3.23

No existe un camino único y definido para el individuo que sea el adecuado

CÓMO CRUZAR EL RÍO DE LA VIDA  

“No hay pozo del que no puedas salir”, nos dijo Carl Jung, “siempre que hagas el esfuerzo correcto en el lugar correcto, lograrás emerger. Pero deberás avanzar con devoción y diligencia”. Las lecciones del célebre psiquiatra suizo siempre nos son de utilidad.

¿Cómo es la forma correcta de vivir? ¿Qué deben hacer las personas para tener una vida feliz y eludir toda dificultad y sufrimiento? Estas y otras preguntas fueron las que recibió Carl Jung en 1933 en una carta por parte de una mujer. Era común que tanto admiradoras como pacientes del padre de la psicología psicoanalítica le enviaran correspondencia de manera habitual.

A estas profundas cuestiones le respondió con una misiva sincera y reflexiva que empezaba del siguiente modo:

27.2.23

No sabes qué va a pasar mañana, pero estás de tu parte, contigo… Eso es grandioso

NO NECESITAS OTRA VIDA                        

Por primera vez en tu vida, te levantas y cuando te ves en el espejo no te detestas. Sí, lo sé, tal vez cambiarías algunas cosas, pero ya no necesitas ser de otra forma para quererte. No te molestas, no te angustias, no te escondes de ti ni del mundo.

No sabes por qué pero algo ha cambiado. ¿Serán todos estos meses de trabajo intenso contigo? ¿Será que tomaste la decisión de aceptarte y pasar de lo que diga el mundo de una vez por todas? ¿Será que esta vez cuando dijiste de «de hoy no pasa» ibas en serio?

No sabes qué ha sido pero no te importa, te sientes bien. No es que pase nada en tu vida de toda esa lista que cosas que sueñas que pasen.

20.2.23

El verdadero caos en la vida viene dado por la pereza para encontrar soluciones

UNA FORMA DE SABIDURÍA             

Empezar aceptando lo que no nos gusta en nosotros y en los demás

Lo que más le cuesta al ser humano es lo que lleva en sí mismo la solución, pues hay que esforzarse, trabajar y arriesgar. Tememos a las adversidades, a las crisis, a los cambios, pero sin ellos no habría crecimiento, ni creatividad, ni avance social ni personal.

Para todo esto rescatamos una palabra que apenas era conocida y que está en pleno vigor hoy en día se trata de la palabra RESILENCIA. Se define como la capacidad para afrontar la adversidad. Es algo así como la ductilidad de un mineral, o cualquier otra sustancia, para romperse o adaptarse.

16.2.23

Las personas establecen un acuerdo entre ellas para vivir juntas en sociedad

LA TEORÍA DEL CONTRATO SOCIAL

La vida en sociedad solo es posible gracias a pactos implícitos y explícitos que todos firmamos. En este artículo hablaremos de cómo este contrato social puede beneficiarte o perjudicarte.

Vivir en sociedad tiene innumerables beneficios; de hecho, es necesario para nuestra supervivencia y desarrollo como especie. A cambio, recibimos presiones para cumplir una serie de reglas. Este intercambio entre personas, que tiene un coste, pero que también tiene asociada una ganancia, se denomina contrato social, y puede ser difícil de cumplir en ocasiones.

Dicha aceptación depende, en gran medida, del tipo de cultura que impere en la sociedad de la que somos parte, pero también de ciertas características personales. En cualquier caso, adherirnos a este contrato social, si bien es una opción, puede beneficiarnos en muchos aspectos.