10.6.13

Debería haber arriesgado más y hasta errado más, haber hecho lo que quería hacer...

(Versión en castellano al final)

 Devia ter amado mais
Ter chorado mais
Ter visto o sol nascer

Devia ter arriscado mais e até errado mais
Ter feito o que eu queria fazer
Queria ter aceitado as pessoas como elas são
Cada um sabe a alegria e a dor que traz no coração

O acaso vai me proteger
Enquanto eu andar distraído
O acaso vai me proteger
Enquanto eu andar...


Devia ter complicado menos, trabalhado menos
Ter visto o sol se pôr
Devia ter me importado menos com problemas pequenos
Ter morrido de amor
Queria ter aceitado a vida como ela é
A cada um cabe alegrias e a tristeza que vier


O acaso vai me proteger
Enquanto eu andar distraído
O acaso vai me proteger
Enquanto eu andar...

7.6.13

El amor es esa fuerza tan grande que es capaz de hacerte invencible, o lo más frágil del mundo.


QUE SERÁ

Hoy es uno de esos días
en que quieres cambiar el mundo,
te vas al diccionario, y buscando lees

Amor: Sentimiento intenso del ser humano que,
partiendo de su propia insuficiencia,
necesita y busca el encuentro
y unión con otro ser.

Y ya está? NO

Luego abres tu correo de gmail,
buscas la editorial,
y le escribes un correo,
así,
porque tu sabes que
se han equivocado,
y que el amor es mucho más.

El amor es cuando
al ver a una persona sientes
que se para el tiempo,
sientes que se te dispara el corazón
a mil por hora,
se te dilatan las pupilas
y se entrecorta la respiración.

El amor es cuando te despiertas
a su lado y la miras
como la primera vez,
y si adviertes que se despierta
te haces el dormido,
pues no quieres moverte de la cama en todo
el día ya que ahí esta todo lo que necesitas.

5.6.13

Si estamos “defendiendo” una interpretación de la realidad que no nos favorece, lo mejor es replantearnos qué es lo que queremos: ¿tener razón o ser felices?

TENER RAZÓN O SER FELICES

Todo tipo de personas visitan este blog. En general los visitantes tienen afinidad con las ideas que aquí se difunden, pero a veces recibo mensajes de personas que piensan diferente, que me escriben oponiendo a lo que leen en estos artículos una visión escéptica y pesimista de la realidad. Esos mensajes suelen decir que la vida es dura y difícil, que la felicidad es inalcanzable, que las personas son egoístas, que Dios no se interesa por nosotros o que simplemente no existe.

Entiendo ese punto de vista. Es una descripción válida de la realidad y de la vida. Y quienes la adoptan y sostienen encuentran efectivamente todo tipo de confirmaciones de que están en lo cierto, de que el mundo es exactamente así. Literalmente “tienen razón”, aunque la validez de sus conclusiones se limita sólo a su realidad personal, compartida por quienes piensan de la misma manera.

Los escépticos podrán decir que la Ley de Atracción realmente no funciona. ¿Y qué hacen entonces? Encuentran evidencia que lo demuestra y encuentran a otros que están de acuerdo con ellos. Pero lo que en verdad están haciendo es confirmar la Ley de Atracción aún sin saberlo. La gente que está en desacuerdo con la Ley de Atracción se atrae entre sí, del mismo modo que la gente que sí está de acuerdo. (Joe Vitale)

El siguiente vídeo muestra de una manera muy divertida que cuando se insiste en difundir una visión negativa de las cosas, con frecuencia la realidad parece confirmar esos pronósticos tan pesimistas:
VISUALIZAR EL VIDEO

Nadie puede discutir que los cocodrilos realmente existen. La idea no es negar lo evidente, sino elegir concentrarse en otros aspectos más positivos de la realidad, aquellos que hacen que la vida sea más fácil y agradable. En vez de debatir acerca de cocodrilos, estos dos animalitos simplemente podrían haberse alejado hasta un lugar seguro y ocuparse de otros asuntos más agradables.

4.6.13

Sonreír es mucho más fácil y, por supuesto más sano, que enfadarse.


ANTES Y AHORA

Antes no me gustaba que me tomasen el pelo.
Ahora, me da igual: apenas tengo pelo.

Antes siempre tenía que encontrar al responsable de cualquier cosa que me parecía que estaba mal hecha.
Ahora, ya no lo busco.

Antes me enfadaba por demasiadas cosas.
Ahora, quizás me tomo demasiadas cosas a broma.

Antes, si prometía algo, me desvivía por cumplirlo.
Ahora ya, pido más veces disculpas.

Antes pensaba que el mundo era mejorable.
Ahora pienso que yo soy mejorable.

Antes pasaba más tiempo educando a mis hijos.
Ahora procuro pasar más tiempo cultivando nuestra amistad.

Antes, cuando se estropeaba algo en casa, quería que fuese arreglado rápidamente.
Ahora, la mayoría de las cosas, si no son imprescindibles, esperan ahí: su momento oportuno.

23.5.13

Todos estamos de paso y sin embargo muchas veces nos comportamos como si tuviéramos que durar para siempre

 Me encantan las margaritas blancas
porque son de una belleza sublime en toda su sencillez.

SIMPLIFICA TU VIDA

Recuerdo un relato que alguien me explicó un día. No recuerdo quién, dónde ni porqué, sin embargo nunca lo olvidé:

Un occidental viaja a algún rincón de Asia y, paseando, se encuentra con un hombre semidesnudo sentado a la puerta de una casa completamente vacía.

El occidental se acerca al hombre con curiosidad y le pregunta:

_¿Dónde están sus cosas, señor?

_¿Y las suyas? - le pregunta al hombre al occidental.

_Yo estoy de paso…

_Yo también.

Todos estamos de paso y sin embargo muchas veces nos comportamos como si tuviéramos que durar para siempre. Desperdiciamos gran parte de nuestra vida, que es la única cosa que poseemos en realidad, por tener más cosas, más dinero, más poder, más… más… más… Que al final no nos proporcionan ninguna felicidad. Porque aquél que necesita poseer, poseer y poseer sin límite, lo necesita porque no se soporta a sí mismo y tiene que envolverse en papel de regalo carísimo para tratar de parecer otro. Craso error. Se puede huir de la miseria, se puede huir de un incendio, se puede huir de una guerra, se puede huir de muchas cosas… No se puede huir de uno mismo.

No me creo más lista ni más preparada que nadie. Nunca alcancé, ni creo que lo logre jamás, la sabiduría del hombre que se sentaba a la puerta de su casa vacía a contemplar el discurrir de la vida sin más. Sin embargo sí aprecio esa sabiduría porque, aunque nunca seamos capaces de elevarnos hasta el escalón más alto, cuanto más capaces seamos de desprendernos de cosas y de evitar el deseo de poseer, más felices seremos. Aunque también la felicidad es algo que no se puede desear poseer por completo.

21.5.13

Amar no es más que soñar juntos en la siempre posible felicidad… y hacerla realidad, día a día!


AMAR NO ES SUFRIR, ES SOÑAR JUNTOS…
    
Seguramente hay personas que no les queda más remedio que soñar! Porque soñar nos aleja de la realidad a veces triste o dolorosa, a veces irremediable y cruel! Soñar nos ayuda a conectarnos con nosotros mismos, a ver nuestra realidad interna como algo siempre posible y a compartirla con los demás!

Detrás de la realidad y de su aceptación, siempre está la alegría. Pero no es fácil aceptar la realidad cuando ésta contraviene nuestros deseos y planes! Como decía David, un amigo mío, “si quieres hacer reír a Dios, cuéntale tus planes!”. Y eso es así… quizás por eso la vida -que sabe más de nosotros que nosotros mismos- nos trae circunstancias inesperadas, que nos ayudan a despertar! Porque solo despiertos somos capaces de valorar lo que tenemos y no solo lo que perdimos por el camino…

Solo así se explica que personas que sufren puedan superar las dificultades, del tipo que sean! Quizás la vida pone pruebas más fáciles o más difíciles de superar, en función de nuestra capacidad de afrontarlas y hallarles su sentido! Es verdad que muchas veces nos parece injusta esa manera de proceder… pero, nos guste o no, la vida tiene planes para cada uno de nosotros y es nuestra capacidad de vivirlos y encontrarles nuestro propio sentido lo que nos hace singulares y, a la vez, firmes con nuestros propósitos.

Al fin y al cabo, vivir no es más que reconocer y aceptar para qué hemos venido a este mundo! Nuestros sueños nos lo recuerdan cada vez que cerramos los ojos! Pero solo teniendo el valor de abrir los ojos a la realidad -sea como sea- y haciendo realidad esos mismos sueños, es cuando aprendemos realmente a vivir! Tras cada sueño, aunque para llegar a él debamos atravesar dificultades, está la siempre posible felicidad! Felicidad por ser capaz de no dejarse abatir por las circunstancias, por ser capaces de sonreír cuando creemos erróneamente que la lucha por ser feliz está irremediablemente perdida! Caerse es humano, como lo es levantarse tras la caída! Es solo una cuestión de tiempo… y de no perder la confianza en nosotros mismos y en la vida que nos ha tocado vivir! Cuando nos concentramos en el “por qué” más que en el “para qué”, estamos concentrándonos en nuestro problema más que en la solución de éste!

16.5.13

¿Qué harías si supieras que ahora es tu último minuto de vida o la última hora, día, semana, mes o año? ¿Cambiaría en algo tu vida?







TAL VEZ HOY…

Tal vez hoy y aquí llueva… y dicen que nunca llueve a gusto de todos! Pero has de saber que la lluvia es necesaria, tanto como lo es el sol! Llueva o haga sol… tienes el privilegio de sentirlo, vivirlo y, si quieres, incluso compartirlo!

Tal vez hoy empieza una semana más de tu vida, quizás la última o quizás la primera de tu nueva forma de vivirla! De ti depende… como casi todo lo que sucede en tu vida! Puedes, como muchos hacen, intentar que esta sea una semana más, como las anteriores en tu historia. Incluso puedes desear que en esta semana especial se cumplan tus mejores deseos para el futuro! Pero lamento decirte que el pasado es historia y no volverá por mucho que te empeñes en que así sea; así como no puedes permitirte el lujo de esperar a que llegue el futuro para lograr lo que deseas. No sabes siquiera si estarás aquí cuando el futuro llegue!

¿Qué harías si supieras que ahora es tu último minuto de vida o la última hora, día, semana, mes o año? ¿Cambiaría en algo tu vida? ¿La vivirías diferente, tal vez? Yo te puedo asegurar que no sé cómo la viviría llegado el caso, pero sí que sabría qué hacer en este último minuto, hora, día, semana, mes o año! Seguramente algo no muy diferente a lo que hago o haré hoy! Tal vez eliminaría los prolegómenos, los protocolos y las diplomacias, pero seguiría viviendo intensamente la vida como hago cada día, diría lo que pienso y siento como ya lo procuro siempre, pero ya sin tener que elegir el momento más oportuno… y viviría la vida que merezco, como me propongo cada día, pase lo que pase a mi alrededor!

14.5.13

La vida te trata tal y como tú te tratas a ti mismo.


COMPROMISO Y AUTOESTIMA

Los siguientes videos de animación son muy originales y divertidos, y los dos cuentan una breve historia de amor. Pero tienen también otra característica en común. En los dos se evidencia el compromiso incondicional que es un rasgo central del amor verdadero. En ambas historias vemos actuar a los protagonistas sin dudas ni vacilaciones para defender a su compañero de cualquier peligro. ¡Como debe ser!

 “Oktapodi”, de Gobelins, ganador del Oscar2009 
Cortometraje “Meet Buck” (Conocer a Buck).
Estas dos “fábulas modernas” son efectivas precisamente porque los protagonistas se muestran naturalmente dispuestos a cuidar amorosamente del otro, en cualquier circunstancia y hasta las últimas consecuencias. Es esa característica de ser incondicional lo que diferencia al auténtico amor de otras emociones menos profundas con las que a veces lo confundimos. Y claro, ese compromiso y esa fidelidad son esenciales para que las dos historias tengan sentido y para que merezcan ser contadas.

Del mismo modo, sin ese amor incondicional por nosotros mismos nuestra propia historia se convierte en una historia triste, o por lo menos intrascendente. Solo queriéndonos y aceptándonos sin condiciones estamos preparados para disfrutar plenamente de la experiencia de vivir y para convertir nuestra historia en algo realmente interesante.

La realidad exterior en la que vivimos es una proyección de nuestro mundo interno. La relación que tenemos con nosotros mismos se refleja en todas las interacciones que tenemos con los demás, en cada situación o experiencia que nos toca vivir.

A todos nos gusta ser bien tratados, que se respeten nuestras necesidades y, en el caso de nuestra familia, que nos quieran incondicionalmente. Y aunque no lo pensemos con mucha claridad, solemos creer que si tratamos así a los demás, merecemos recibir “a cambio” el mismo tratamiento… como si se tratara de un acuerdo universalmente aceptado. Pero nos duele ver que con frecuencia los demás no respetan este “acuerdo”.