NO ESPERES NADA DE NADIE: Espéralo todo de ti
En
ocasiones, solemos poner unas expectativas
muy altas en
determinadas personas. Es algo inevitable y una costumbre que
practicamos todos nosotros de un modo más o menos frecuente: pensar
que tu pareja debe
apoyarte en todo lo que haces sin discrepar, esperar que tu familia
resuelva todos tus problemas o que tus amigos, estén ahí cada vez
que los necesitas.
Establecer
unas expectativas muy altas en quienes nos rodean, es un modo de
coacción, casi una obligación moral a que cumplan nuestros deseos.
Es un modo de vetar
sus libertades,
cuando en realidad, de quien debemos esperarlo todo es de nosotros
mismos.
Pasamos
gran parte de nuestra vida “esperando cosas”, aguardando a que
ocurran determinadas cosas y que las personas, actúen a su vez
de acuerdo a lo que pensamos de ellas. No obstante, no somos del todo
conscientes que “esperar” es en ocasiones sinónimo
de “desear”, y
ahí está implícita una pequeña manipulación.
Siempre
será mejor que las personas que forman parte de nuestra vida actúen
con plena
libertad y con voluntad propia.
Si hacen algo por nosotros es porque así lo han querido desde lo más
profundo de su corazón, y como tal, lo agradecemos, pero si no lo
hacen, no es algo que deba preocuparnos u obsesionarnos.
Es
de nosotros mismos de quien hemos de esperarlo todo.
Eres
tú quién debes ser capaz de resolver tus problemas sin “someter”
a otros a dicha obligación, tú quien debes afrontar tus miedos y no
proyectarlos en los demás…







