EL VALOR DE SABER VIVIR
Siempre solemos hacer lo más cómodo. Y cuando se trata de
remar contra corriente, es fácil dejar caer los brazos y soltarnos a la deriva.
Sin embargo, somos conscientes de las consecuencias cuando no luchamos.
Todo aquello que constituye la razón de nuestros
desasosiegos y malestares interiores se vuelve con más fuerza contra nosotros
es entonces cuando comenzamos a padecer angustia, depresión y miedo, el
presente se rompe en pedazos en cada situación que vamos contra corriente y el
futuro está difuso y difícil de intuir.
Sin fuerzas, sin confianza en nosotros mismos, sin ilusión
por salir del oscuro agujero y sin algo que tire de nuestra conciencia para
avanzar...comenzamos la dolorosa tarea de nuestra muerte en vida. Es el principio
del fin, dejamos de vivir para dedicarnos a sobrevivir. ¿Hay algo peor que
vivir muriendo?
¿Realmente nada se puede hacer por despertar del letargo
auto-destructivo y seguir en el trabajo y el esfuerzo de ser un poco mejores
cada día?








