La
única diferencia cuando viajas en tren en primera clase o viajas en
clase turista es la comodidad con la que llegas a donde te llevan.
Por mucho que cueste el billete, todos los vagones siguen a uno
anterior, y el que no lo hace, sigue una vía. La auténtica manera
de vivir un viaje en primera es elegir tu destino, tu vía y tu
tren.
Somos punto
de encuentro de muchas fuerzas (pasado, opiniones, deseos, miedos).
Todas ellas, muy poderosas. En nuestra mano, en cambio, solo
disponemos de una (aunque superior a las demás): LA FUERZA DE
VOLUNTAD. Si bien en número perdemos, podemos ganar por coraje
y amor propio.
CONQUISTAR
LAS OPINIONES
Pocas cosas
hay más complicadas que librarse de las opiniones de los demás. Lo
ideal es decir que nada de lo que te digan te debe afectar, pero no
dejamos de ser personas que se sienten refugiadas con el cariño y
el reconocimiento e incómodas con la infravaloración. EL SER
HUMANO ES UN SER QUE NECESITA MUCHOS ABRAZOS.








