LA
AUTOESTIMA COMIENZA POR AMARSE UNO MISMO
Este
no es un artículo de amor. O, a lo mejor, sí.
Es un artículo
de amor. Pero de amor del bueno. Del que empieza en casa y mira hacia
uno mismo. Del que alza la frente y grita: “aquí estoy yo y, si
quieres, tú conmigo. Pero siempre yo”.
Del que te
recuerda una y otra vez que para ser dos, tres o veinticinco no puede
faltar la persona más importante. (Y ya saben a quién me refiero).
Hoy vamos a
hablar de cuando quien duda de tu amor eres tú. De cuando quien mira
hacia otra parte eres tú. De cuando algo muy fuerte late dentro de
ti y por personas o motivos ajenos a tu ser, lo dejas escapar.
QUIERO
HABLARTE EN DEFINITIVA, DE TUS SUEÑOS.
“El
amor no es la búsqueda de alguien, sino la conquista de uno mismo”.
Alguien dijo
alguna vez que ninguna persona termina de amarse por completo si ante
la llamada de una pasión no acude a toda velocidad. Como si su casa
ardiera. Que no había nada tan urgente como atender a un arrebato
nacido del interior. (A buen seguro, era poeta). No le faltó razón.