Las
personas que tienen una historia son dignas de admiración. No
momentos, sino una historia. Es importante que distingamos esto,
pues una historia se compone de momentos, pero no todos los momentos
hacen una historia.
Estas
personas me parece que tienen vidas fascinantes. Siempre están
haciendo algo y siempre tienen algo que contar. Los ojos les brillan
como si sus retinas no fueran espejo de la luz de fuera sino
ventanas de la luz que llevan dentro.
TU
VIDA… ¿DE QUÉ VA?
El
ser humano está hecho para sobrevivir, no para ser feliz. Eso lo
sabemos. Para lo primero estamos programados; para lo segundo hay
que hacer un esfuerzo para poder cambiar el programa.