LA METÁFORA DEL ERIZO
CUANDO NUESTROS MIEDOS SE TRANSFORMAN EN PÚAS
Las relaciones humanas son tan complicadas. Hay quien está
necesitado de afecto, pero al mismo tiempo tiene miedo a las traiciones y
decepciones. Por ello, elige vivir solo. Son como erizos con la espalda llena
de púas, ansían calor, pero alejan a quien puede ofrecérselo.
Amar es maravilloso, pero para muchos es también una
experiencia trufada de miedos. Miedo al abandono. Miedo a la traición.
Temor a sentirnos vulnerables, a abrirnos a alguien emocionalmente y que más
tarde falle. Lo sabemos, las relaciones requieren asumir riesgos, pero lo
cierto es que hay quien ve más amenazas y territorios minados que beneficios.
Muchas de estas formas de entender los vínculos de pareja o de amistad están orquestados por una personalidad ansioso-evitadora. Son hombres y mujeres que en realidad anhelan la interacción social, así como amar y ser amados. Sin embargo, temen poner su bienestar en manos de los demás, lo que explica por qué se refugian en la soledad y prefieren entornos donde todo esté bajo su control.








