EL DON DE VIVIR COMO UNO QUIERE
En nosotros influye y vive la genética
biológica y psicológica, el inconsciente colectivo y el ambiente en el que nos
desenvolvemos. Si deseamos liberarnos o trasformar alguna de estas influencias,
tenemos un apasionante trabajo de reconstrucción para llegar al lugar que nos
corresponde, y al que sólo se accede desde la expansión de la conciencia.
Porque ahora, de adultos, cuando lo que nos sucede, lo bueno y lo malo, ya
depende de nosotros, y sobre todo de la actitud que tengamos ante las
circunstancias que nos toca vivir, no es tiempo de quejarse de herencias
emocionales, ni de solicitar permanentemente ayuda, como si aún fuéramos niños
desvalidos.
Bajo lo que llegamos a ser desde el
aprendizaje se encuentra nuestra más pura esencia, que espera a ser descubierta
amable y responsablemente. Cada uno tiene que ir resolviendo lo que la vida le
pone para seguir aprendiendo, y creo que ese afán de superación es el mejor
modo de percibir lo gris como rosa, las dificultades como retos, las tristezas
como puentes hacia la alegría.
Si aquello en lo que nos hemos convertido no
nos satisface, hemos de recrear nuestra vida. Tenemos una fuerza interior
innata potentísima, y es el momento de aplicarla, de soñar, de planificar y de
hacer reales nuestros ideales. Y esto se logra a través del trabajo de las
identidades que hemos ido aceptando y alimentando como únicas, y mediante la
transformación de lo que nos provoca sufrimiento en gozo. Es posible adiestrar
nuestra mente para llevar una vida feliz y aplicar en ello lo que nos van
mostrando nuestras experiencias.








