APRENDER A DESAPRENDER (Dejen salir antes de entrar)
En mi
opinión, la mayoría de las personas estamos bastante seguros, o
creemos estarlo, con los métodos que hemos usado hasta ahora en la
vida, y cómo hacemos las cosas, sobre todo porque eso nos transmite
una seguridad -que no siempre es cierta-, y por eso nos resulta un
poco incómodo cuando tenemos que hacer cambios.
En
otras ocasiones no estamos a gusto con cómo hacemos las cosas, pero…
está sobrevolándonos siempre el miedo a las cosas desconocidas, y
el miedo con el que nos amenazan los cambios.
Lo que
hemos aprendido se lo debemos a nuestros padres e instructores, que
nos han enseñado, pero no educado, y, en el mejor de los casos, más
con buena voluntad que con conocimientos precisos y con acierto. Y
así estamos.
Ya
hemos podido comprobar que muchas de las cosas que nos enseñaban lo
hacían pensando en ellos –y en sus traumas, ilusiones o
desilusiones, en sus ambiciones, o en sus carencias- más que
pensando en nosotros.
También
nos enseñaron nuestros abuelos, los hermanos o compañeros de
estudios, la gente de la calle, las experiencias, la vida…
Pero
tampoco han estado acertados del todo, o tampoco han sido útiles y
certeras todas sus enseñanzas. Hemos tenido que sobrevivir, como
fuera, para poder convertirnos en supervivientes.