PASE
LO QUE PASE
Te
escribo a ti, porque todavía no te has dado cuenta que las flores te
esperan y los pasos por dar también. A ti que caminas sin pensar que
caminas y hueles sin notar el olor, ni la sustancia, ni la verdad que
subyace en cada pequeño pedazo de tu vida.
Te
escribo a ti porque, en el fondo, me escribo a mí.
Porque sin hablarte de lo que siento, no puedo sentirlo y sin
compartir mi verdad no puedo llamarla por ese nombre… Porque un día
me perdí entre las rocas y no veía el mar, pero siempre estuvo.
Porque he tenido tanto miedo de tener miedo que dejé de notarme las
manos y empecé a culpar a la vida de lo que realmente me hacía yo…
Porque me inventé unas normas rígidas para meterme en vereda y cada
vez que no cumplía me castigaba con desamor… Y construí una vida
a golpe de pensamientos amargos e insistía en probarlos una y otra
vez esperando que el resultado fuera dulce, sin querer darme cuenta
que era imposible que de aquellas ideas gastadas y oscuras saliera
nada capaz de brillar.
Te
escribo para que te consientas salir del redil y pintar más allá de
la línea que te han trazado, que te has trazado… Para
que te permitas caer sin reprocharte y te des cuenta que todo tiene
sentido y nada es casual… Te
escribo a ti porque así me lo recuerdo para no volver a ese mundo en
el que todo era sombra y parecía estar contra mí, cuando no era más
que yo.








