ÁMATE EN SILENCIO…
Corre cuando
sientas que no puedes, hazlo porque la carrera te traerá las ganas y
la fuerza para poder seguir.
Cuando notes que
todo se acaba, lávate la cara y vuelve a empezar. Eres tú quién
decide si tiras la toalla o sigues caminando… No
pierdas ese poder.
Cuando no haya luz,
sé tú la luz. No necesitas nada que esté ahí afuera, te bastas y
te sobras, aunque suene duro y asuste oírlo.
Cuando no haya
tiempo, pasa por encima del tiempo. A veces, tenemos que ver cómo se
nos escurren los momentos para entender que necesitamos
paciencia para tener paciencia…
Si las caras que te
rodean no te animan, no las mires, no las asumas, no dejes que te
calen hasta el alma y te reordenen los pensamientos. No
estás obligado a nada.
Si el desánimo te
acaricia la nuca, intenta escuchar tu voz diciendo que puedes. Busca
el recuerdo más hermoso y alentador y aférrate a él con fuerza
desmesurada… Recuerda su calor, su olor, su tacto, su música.
Vívelo hasta pensar que estás en él y afronta el momento presente
con esa energía acumulada que ya no malgastas batallando
contra el mundo sino invirtiendo en ti .








