TAMBIÉN LA VIDA TIENE RINCONES
A pesar de la
velocidad con la que hoy vivimos, a veces es necesario desacelerar ese ritmo de
vida, para mirar en lugares que tenemos muy descuidados, porque no debemos
olvidar que todo lugar habitado tiene rincones. Una casa, un cuarto, un
almacén, un armario… y, por supuesto, tal vez más que nada, la propia vida.
Lugares en donde
vamos acumulando lo perdido, lo inutilizado, lo añorado, lo no conseguido, lo
viejo, lo soñado, lo sufrido, lo batallado, lo que amargó o aquello que pareció
un salvavidas y que se deshinchó antes de cumplir su misión.
Es importante buscar en ellos. Hacer limpieza. Recolocar lo utilizable y desechar lo que nunca más volverá a sernos útil incluido todo desde las cosas que no utilizamos hasta los sentimientos, pensamientos y emociones que ya no utilizaremos más en esta vida.


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