CUANDO NOS VAYAMOS…
Cuando nos vayamos de este mundo material lo cierto es que
no nos llevaremos nada. Nada que no sea lo que llevamos grabado en el alma.
Aquí se viene a evolucionar a través del conocimiento y por
medio del aprendizaje y eso es lo que nos llevaremos, cuando hagamos el camino
de vuelta a casa, nos llevaremos el conocimiento que hayamos sido capaces de
integrar a lo largo de nuestra existencia.
Las vivencias, las risas, la complicidad, el gozo, el dolor,
la tristeza y el llanto. Lo que no se ve ni se toca pero se siente muy dentro.
Aquello incoloro, etéreo e incorpóreo pero tan permanente que traspasa de lado
a lado la existencia desde aquí al más allá.
Esta reflexión tan certera, tan obvia y tan comprensible,
aceptada por todos, apenas es puesta en práctica por unos pocos.
Cuando alguien muere nos asalta la idea del valor del tiempo
y del escaso mérito de lo perecedero, pero se nos olvida pronto y de nuevo nos
enzarzamos en enredos materiales que pensamos tenerlos por siempre y para siempre.








