
La
ilusión es un término que ya en sí mismo señala irrealidad y
dominio de las apariencias, un término que incluso da nombre a la
figura del “ILUSIONISTA”. En realidad, el término ilusión se
asemeja a algo encerrado en un gran “globo”, es decir, a una
imagen bonita, pero a la vez inconsistente que, a poco que
indaguemos, comprobaremos que vive amenazada por una aguja, una aguja
no definida pero temida que mantiene al ilusionado en un estado sutil
de amenaza ante el “pinchazo” y la consiguiente desilusión.