13.4.17

Una enseñanza primigenia que a día de hoy sigue siendo más útil que nunca

LA ENSEÑANZA DE LOS 3 MONOS SABIOS
La enseñanza que nos deja la escultura en madera del santuario de Toshogu de los 3 monos sabios sigue inspirándonos a día de hoy. Su mensaje original era sencillo a la vez que rotundo “no escuchar lo que te lleve a hacer malas acciones”, “no ver las malas acciones como algo natural” y “no hablar mal sin fundamento”.
Curiosamente, el tiempo y nuestra visión occidental simplificó un poco su enseñanza primigenia para quedarnos solo con el clásico “ver, oír y callar”. Un lema que incluso podemos encontrar en forma de emoticono en el whatsapp y que de algún modo, tergiversa bastante la idea original e incluso el orden de las figuras representadas.

“Nada es más hermoso que conocer la verdad,
nada es más vergonzoso que aprobar la mentira y tomarla por verdad”
-Cicerón-

No obstante, la enseñanza va mucho más allá que todo esto, porque esa representación del siglo XVI erigida en honor del shōgun Tokugawa Ieyasum, nutre sus raíces de las enseñanzas de Confucio, y para muchos, el mensaje de los tres monos tiene también mucho que ver con los tres filtros de Sócrates.

Sea como sea, siempre es enriquecedor sumergirnos en este tipo de iconografías tan clásicas y en sus sabidurías originales para poder reflexionar y actualizar un poco nuestros conocimientos. Los 3 monos sabios de Togoshu desprenden ese código moral y ese misticismo que tanto nos gusta y que hoy queremos compartir contigo.

Lo que cuenta la leyenda sobre los 3 monos sabios

12.4.17

He comprendido que soy todo lo que he vivido y seré todo lo que quiera ser

SENTADO DELANTE DEL ESPEJO A HABLAR CON MI REFLEJO

Hoy me he sentado delante del espejo a hablar con mi reflejo, a aceptar que no soy perfecta, pero es así como me quiero. A mirarme por primera vez más allá de mi simple aspecto y entender que lo que soy y cómo soy refleja todas y cada una de las experiencias que he vivido.

Hoy he aprendido que la vida se refleja en la piel y las esperanzas en los ojos, y aunque dicen que los ojos son el espejo del alma, también son la puerta de la esperanza. Quizás resulta complicado mirar al espejo y ver no solo nuestro aspecto, sino ver más allá de nuestro propio reflejo, ver que realmente no solo estamos hechos de carne y hueso, sino que estamos hechos de experiencias, esperanzas y sueños.
No somos solo carne y huesos, somos lo que hemos sido, y a la vez, lo que seremos.

Las arrugas son el reflejo de las preocupaciones en los ojos y las carcajadas en la boca. Son el reflejo de las palabras que no hemos dicho y de las que se nos escaparon con fuerza y después nos arrepentimos. Son una parte de nosotros, una parte que nos ayuda a construirnos, una parte que dice al mundo cómo somos.

11.4.17

Si eres capaz de amar lo sencillo, lo humano, entonces conseguirás ser feliz

LA FELICIDAD ESTÁ DONDE TU QUIERAS

Ese estado de placer que nos embriaga en situaciones concretas es la felicidad. Todos quieren alcanzarla, saber cual es el secreto para conseguirla y experimentarla el máximo tiempo posible. Si pudiésemos, los seres humanos intentaríamos estar felices todo el tiempo, pero esto no es más que una idealización sin fundamento ni base en la realidad.

La felicidad no es un estado emocional concreto, es una forma de vida.
Hay personas que se han topado con numerosos baches a lo largo de su vida y son felices. Otras, por el contrario, han sido siempre unos privilegiados, lo han tenido casi todo y aun así, declaran no ser felices.

Claramente, no es la situación, el contexto o lo que te toca vivir lo que determina el que te sientas más o menos feliz. La felicidad no nace de ningún logro, de una pareja, de un hijo o de una casa en primera línea de playa. Ser feliz pasa por tener un sistema de valores muy bien amueblado, enfocarnos en el momento presente, amarnos de forma incondicional y saber apreciar lo que poseemos.

Todo lo que acabamos de enumerar va de la mano. Así, si nos esforzamos por cambiar nuestra filosofía de vida, que en buena parte de nosotros es bastante quejica, y adoptamos esta mirada alegre de la vida, nos percataremos de cómo podemos encontrar la felicidad exactamente donde queramos.

10.4.17

Amas la inquietud de arriesgarte a rondar por la vida sin saber


LO QUE AMAS...

Amas el silencio después de noches sin tregua pensando sin cesar, sin encontrar consuelo, sin dibujar una salida.

Sentarse e imaginar sin saber, sin necesitar, sin tener que tener, sin esperar a esperar.
Amar ser sin almacenar…  Encontrar sin buscar. Sentir sin pensar…
Porque a veces, hay que detenerse a notar, a construir, a imaginar.

Parar para bucearte, para sentirte, para fundirte contigo y respirar. Para saber qué pisas y a dónde te diriges, para descubrir que no hay mejor victoria que escoger una derrota de la que puedes aprender a volar…

Para conocerte tanto que puedas despojarte de todas las capas con las que vestiste tu alma para poder existir sin pedir perdón y darte cuenta de que ya no te hacen falta…

Para poder lanzar tus culpas inventadas por la borda y enderezar el rumbo del barco hacia donde sueñes, aunque el mundo no lo entienda…

Amas la paz callada que te habita cuando necesitas escucharte y bailar con tu propia música.
Amas tu música.
Amas el desconcierto en tu alma acostumbrada a caminar, cuando para. La queja sorda de la niña testaruda que llevas dentro que te pide que te levantes y sigas… El desasosiego de tu impaciencia que queda muda y el ego asustado que busca abrigo porque no sabe qué le espera pero ya le disgusta por si acaso.

7.4.17

A veces, hay que desafiar a todo aquello que nos somete

ES UN ERROR ACOSTUMBRARSE A LO QUE NO TE HACE FELIZ


A veces lo hacemos, nos acostumbramos a lo que no nos hace felices, algo muy humano y los motivos son muy variados, por comodidad, por conformismo, por el que dirán, por nuestras creencias o por pensar que sacrificarnos por los demás es una buena opción y desde luego no lo es. La primera condición para hacer felices a quienes tenemos junto a nosotros es precisamente ser felices con nosotros mismos, ya que nadie puede dar lo que no tiene.

La felicidad no duele y por tanto no debe oprimir, ni rozar, ni quitar el aire, sino permitirnos ser libres, ligeros y dueños de nuestra vida, de nuestras decisiones, de nuestros proyectos, en definitiva dueños de nosotros mismos.

Aunque es cierto que concentrarnos en una tarea en cuerpo y alma puede darnos la felicidad, también es muy cierto que una buena parte de nosotros nos adaptamos casi a la fuerza a muchas de nuestras rutinas cotidianas, incluso siendo conscientes de que no nos hacen felices. El mundo, la vida, acontece perfecta y risueña, mientras nosotros seguimos cautivos de nuestras rutinas.

Nos adaptamos para sentirnos seguros. A medida que nos hacemos mayores y adquirimos responsabilidades de adultos, esa necesidad de sentirnos seguros sigue muy presente. Sin embargo, esa búsqueda continua de seguridad muchas veces no dirige nuestro comportamiento desde nuestra conciencia.

6.4.17

Que la relación no sea simplemente aparcar tu cuerpo al lado del suyo

HACER EL REGALO MÁS CARO DEL MUNDO


En mi opinión, y en general, las personas no somos absolutamente conscientes – y digo ABSOLUTAMENTE CONSCIENTES- de la limitación del tiempo de estancia en nuestra vida y en este mundo, y pensamos en ello poco y levemente. (Hay quien cree que si no se habla de ello el tiempo no se da cuenta y no sigue restando segundos)

Vamos aplazando, irresponsablemente, la toma de conciencia firme de esta innegable realidad.

El consumo continuo e irrevocable de vida es cierto, así que cada segundo de vida es valioso porque son limitados y son irrecuperables.

Sin ninguna duda, lo más caro del mundo es nuestro tiempo de vida. Tan caro que no se puede comprar a ningún precio. Ni las fortunas más grandes del mundo han podido comprar jamás ni un solo segundo.

Cada cosa que hacemos la pagamos con una parte del tiempo de nuestra vida.

Las cosas que compramos no las pagamos con dinero, las pagamos con la parte de vida que hemos tenido que dedicar a trabajar para conseguir ese dinero.

Administrar bien la vida es administrar bien un tesoro. El mayor tesoro.

5.4.17

Tengo alas y no dispongo hacia donde me dirigen, confío que hacía el origen

ALAS

Tengo alas, no en la espalda
sino en el corazón
que es inflexible bastión,
desde ahí vuela mi alma.

Tengo alas y se extienden
y apreciando lo creado
me llevan de uno a otro lado
y en la consciencia trascienden…

4.4.17

La Vida te viste de gala cuando ya no te importa ir desnudo.

VIDA
La vida se concentra en los pequeños detalles. Habita en los peldaños de las escaleras y en los pliegues de las sábanas. 

Es especialmente caprichosa  al contemplar todo lo pequeño, le gusta hacerlo grande, le gusta hacerlo maravilloso para que nos importe, para que tengamos que detener la vista en lo minúsculo y darnos cuenta de que en cada átomo hay un universo por explorar. Y al mismo tiempo, para que sepamos que es efímero, que se gasta, que se acaba, que vuela y desaparece.

Tal vez por eso es tan bello… Tal vez por eso la belleza es deliciosa y afrutada, porque se escapa…

Y la vida, que sabe que buscamos momentos intensos, se complace en mostrarnos aquello que podemos desear y nunca acabar de tener del todo… Y esa es la enseñanza, el aprendizaje… Nada es nuestro, todo viene y todo va, sólo podemos disfrutarlo mientras está y homenajearlo cuando se marcha recordando lo hermoso, lo bondadoso, lo que deja en nosotros…

3.4.17

Aprender es como nadar contra corriente. Si dejas de aprender retrocedes

LAS DIFICULTADES DE LA VIDA COMO APRENDIZAJES


La vida es para aprender, todo el tiempo estamos aprendiendo y de hecho, los problemas sirven para demostrar lo que sabemos.
Lo que sabemos siempre permanecerá con nosotros, los problemas un día estarán y luego desaparecerán. Tu saber siempre estará contigo, mientras que los problemas irán desapareciendo. Los problemas cuando niños, adolescentes, en el colegio, en la universidad, ya no están, pero, lo que aprendimos forman parte nuestra.
Similarmente a que nunca te olvidarás de manejar la bicicleta, tampoco olvidarás los problemas que resolviste cuando eras niño. Eso siempre te acompañará: la aplicación del conocimiento y la sabiduría.
Inclusive puedes divertirte de aquellos que se hacen problemas por todo.
Jhon Maynard, economista inglés, se divertía diciendo:
“Si yo te debo una libra, tengo un problema; pero si te debo un millón, el problema es tuyo”.