EL FRACASO ES UN MORATÓN, NO UN TATUAJE
Grandes
pensadores, filántropos y triunfadores le han dado la vuelta al
sentido de fracasar, y nos muestran como en sus vidas el fracaso fue
solo un moratón, no un tatuaje. Bill Gates, por ejemplo,
nos revela que está
bien celebrar el éxito,
pero que si hay algo que puede convertirse en fuente de sabiduría es
el silencio.
El
énfasis del fracaso como debilidad, mal hacer o culpabilidad es un
constructo creado por la ansiedad de
obtener unos resultados; resultados
que, paradójicamente, muchas veces no son posibles sin esos
fracasos previos. Como, al parecer, los errores son tan molestos a
ojos de esta perfeccionista e irrealista sociedad, siguiendo el eco
de su mensaje tratamos de eliminamos de nuestros escaparates a base
de mentiras, que por repetición, llegamos finalmente a
interiorizar.
“No
he fallado. He encontrado 10.000 maneras que no funcionan. Para cada
fracaso, hay un curso de acción alternativo. Sólo tienes que
encontrarlo”.








