"El secreto de llegar, es saber que has llegado."
"y el secreto de saber que has llegado es saber que no hay ningún sitio a
donde llegar."
La actitud que tomamos ante la Vida:
¿vivimos desde la barrera o “nos mojamos” de verdad?, ¿revoloteamos de flor en
flor inconscientemente o ponemos toda nuestra atención en cada acto cotidiano?
La Vida física es finita, así que
merece la pena reflexionar sobre el camino que decidimos recorrer… vivir a
medias es no vivir y no llegar a ningún lado.
Sin embargo, hay algo que comúnmente se
nos escapa: buscamos la intensidad (de los pensamientos y las emociones) a
medias. Lo suficiente para que dé gustito o no duela pero sin extraer la
esencia y el fruto de cada experiencia. Eso es lo que llamamos deporte de
riesgo, y en verdad que lo es: agitamos nuestra emocionalidad con leves
espasmos orgásmicos hasta quedar exhaustos energética y mentalmente.
Esto nos lleva desorientados irremediablemente
de una experiencia a otra, saltando de emoción en emoción, sin entender que
cada relación es toda Relación; que la causa de toda intensidad es la misma Fuente para
cualquier sentimiento o vivencia: Tú. Y siendo tu ser la causa de tu
percepción, cuando evades indagar y profundizar en el motivo de tu propia
experiencia, realizas algo que parece ingenuo pero que tiene interminables
consecuencias, desconocerte.







