CERCANOS
A NUESTRA TIERRA,
VIVA Y CON CONSCIENCIA
Nunca estamos solos. La soledad no existe, solo
cohabita el aislamiento, una pauta mal entendida y capaz de destruir al ser
humano y hacerlo vulnerable ante el riesgo de la vida.
Hoy en día “no nos damos”, a menudo ofrecemos aquello que
nos sobra. Así nos va. Cada vez más separados los unos de los otros, sin
buscar un acercamiento o punto de encuentro a través de nuestras relaciones.
Es el sentimiento reconocido de estar rodeado de amigos, y estar solo. Es un mundo aparte, o mejor dicho, dos mundos aparte: dos naranjas enteras que no saben aún de qué árbol han caído. Y lo mejor de todo es que podemos tomar un zumo exquisito: el que nos ofrece la vida misma.








