Saber
esperar es un verdadero arte. Quien
ha desarrollado ese talento prueba que ha alcanzado un importante
grado de evolución personal. Supone autocontrol, tolerancia a la
frustración, temperancia y capacidad de ver la realidad en
perspectiva.
Cuando
venimos al mundo somos todo lo contrario. El bebé no aplaza la
satisfacción de
sus necesidades.
Quiere que lo que desea y pide le sea entregado al instante. Si no lo
consigue, se desespera y rompe en llanto.
De
ahí que saber esperar sea una conquista que
solo se alcanza con el tiempo, la experiencia y un paciente trabajo
con uno mismo.
Es una gran virtud que protege y fortalece ante las adversidades.
Que permite sobrellevar los malos tiempos con excelente actitud. Los
grandes pensadores saben todo esto y por eso nos han legado máximas
maravillosas al respecto. Estas son algunas de ellas.
“Quien
no desea no se frustra. Y quien no se frustra no se envilece.
Así,
el verdadero sabio espera en la quietud, mientras todo ocurre y no
mandan los deseos.
Así
la paz y la armonía tienen lugar y el mundo sigue su curso
natural”.
Lao Tsé-
1.
El placer de saber esperar








