YO
TAMBIÉN QUISE SER UNA NIÑA BUENA
Yo
también quise ser una niña buena… Una buena persona. Me educaron
para ello y me lo creí. Instalé en mi cabeza todo un programa
detallado de creencias de lo que es una buena persona e intenté
cumplirlo. Hasta que estallé y empecé a sentirme mal conmigo misma
y me di cuenta que algo fallaba en el rompecabezas que estaba
construyendo.
Por favor, que se me
entienda, esto no es un alegato para dejarse llevar por la maldad, la
indiferencia, para ser egoísta o pasar del resto del mundo, para
nada… Seamos considerados, amables, respetuosos, generosos y
reciclemos, por supuesto. Esto es una pequeña reflexión sobre la
necesidad de ser desde la consciencia y sin tabús, clichés,
manuales y dogmas de cómo se debe ser… Es un esbozo de lo que
podemos llegar a conseguir si somos capaces de vivir hacia dentro sin
esperar a que lo que está fuera cambie, de empezar a ser nosotros de
lo que esperamos encontrar. Es un pensamiento sobre ser sin tener que
hacer lo que otros quieren o creen que “debemos” y que eso nos
suponga traicionarnos a nosotros mismos y vivir en un desequilibrio
constante…
Esto es sólo
una invitación a ser libres para expresarnos desde el respeto y
actuar según nos dicte nuestra conciencia, sin pisar pero sin para
ello pisarnos, sin callarse pero sin gritar a otros lo que no nos
decimos a nosotros mismos, sin esconderse pero sin tener que
demostrar todo el rato que además de ser, también lo parecemos.
No es lo que hacemos, es desde dónde lo hacemos y qué sentimos por
dentro. No es irse ni quedarse, es
ser. Es estar con uno mismo en paz y a partir de ahí lo que se haga
y cómo se actúe estará impregnado de esa paz y la libertad que
conlleva.