8.1.14

Te invito a que redescubras ese mundo aparentemente infantil y de ilusión que todos tenemos aletargado en nuestro interior

LA MAGIA EN LA VIDA

Seguramente no sabría vivir mi vida sin contemplar la magia que hay en ella. Aún así, hay momentos en que nos domina esa realidad concreta que demasiado a menudo contradice nuestros sueños e ilusiones. Pienso que esa realidad sesgada que nos rodea no puede ser todo lo que hay en esta vida…
Mucha gente no cree en la magia, que no es más que todo aquello generalmente inexplicable que pasa sutilmente también en nuestro día a día. Le llamamos casualidades, suerte o sincronismos, pues son irracionales -nuestra razón no puede entenderlos-, imprevistos y aparentemente no responden a una causa/efecto, como el mundo solo físico, mental y concreto que nos rodea.
Cerca como estamos de la llegada de los Reyes Magos, pienso que los niños son los únicos que creen en la magia, aunque les expliquemos que viene de Oriente y solo en ese día tan esperado por ellos, trayendo regalos. Ahora recuerdo el miedo que tenía mi hija a encontrarse con los reyes magos, en la noche de la víspera! Y es que lo inexplicable y desconocido siempre produce miedo! A pesar de todo, los niños no dudan ante el miedo, porque necesitan la magia para vivir felices y alegres, donde la fantasía es el camino a otros mundos encantados, en los que todo es posible, incluso soñar. Quizás por ello los niños en un primer momento se resisten a aceptar que los reyes magos realmente son los padres, a esa edad en que la razón empieza a imponerse mientras el corazón prefiere mantener la ilusión de lo enigmático y mágico…
Y en esa presunta evolución de niños a adultos, día a día vence el racionalismo y lo práctico, a lo simplemente ilusorio y aparentemente irreal. Abandonamos la ilusión y entregamos nuestra vida a lo solo real, aunque eso signifique renunciar a esa parte nuestra que nos permite levantar la mirada por encima de lo meramente terrenal y mundano. Ni que decir tiene que, si no hacemos por evitarlo, ese alto coste lo arrastramos ya para el resto de nuestra vida…

Así, la felicidad de un niño se basa en la ignorancia y en la ilusión por vivir todo aquello que su imaginación genera en su mundo lleno de magia. Mientras nosotros los adultos perseguimos el infructuoso deseo de entender todo con la razón, renunciando a aquello que no tiene explicación pero existe, llegando a crear ese mundo tosco y práctico que, a la larga, nos aprisiona y nos desilusiona…
Deberíamos recuperar la ilusión por nuestra vida plena, esa que contiene realidad física y magia, a partes iguales. Solo así seremos capaces de trascender nuestro día a día y aceptar en él el amor, la pasión y la felicidad, que tanto buscamos en nuestra vida ordinaria, sin ser capaces de encontrarlos. Ni que decir tiene que el amor y la felicidad son mágicos, porque poco entienden de razones y de argumentos racionales. Quien no cree en la magia, no puede sentir amor, ni vivirlo y, mucho menos, compartirlo…
La magia es todo aquello que sucede sutilmente a nuestro alrededor, sin obedecer a las leyes que rigen lo tangible y solo razonable. Quien no es capaz de vivir con el corazón abierto a todo lo que la vida nos trae -como los niños hacen- y hacerlo con ilusión, solo encuentra razones para desconfiar en la vida, en los demás y tener miedo. Y el mundo de los adultos es un claro exponente de todo ello. Ese mismo mundo que juzga a los niños como simples aprendices y su ilusión como ignorancia, idealismo y/o carencia de sentido común, por ello excluidos del mundo de los sensatos y de los convenientemente adaptados a él, aunque sea a costa de su infelicidad, crónica pero asumida como parte consustancial del ser maduro e inteligente…
Te invito a que redescubras ese mundo aparentemente infantil y de ilusión que todos tenemos aletargado en nuestro interior y que súbitamente te conmueve en cuanto percibe esa chispa de magia que, de vez en cuando, hay a nuestro alrededor. Cuando no tienes explicación ante un hecho que te remueve por dentro, cuando sin querer late intensamente tu corazón ante una escena -real o imaginaria- que siempre habías soñado o cuando simplemente te sientes internamente feliz sin motivo aparente, muy probablemente se trate de que algo mágico ha llegado a tu vida, sin previo aviso. Si cada día eres más capaz de sentirte así y de percibir esas señales, vivirás una vida más real y plena, como cuando eras solo un niño, aunque ahora ya no serás ignorante, sino consciente de lo que en realidad fuiste, eres y serás, de lo que sientes cuando sientes… y siempre habías soñado y deseado para tu vida!

Escrito por Miguel Benavent de B.



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