25.4.17

Reconocer nuestras limitaciones es importante para la madurez y la sabiduría

RECONCILIARSE CON UNO MISMO
El primer paso para iniciar la reconciliación con uno mismo es aceptar la realidad, tal como es.

La vida fluye permanentemente y en su discurrir nos deja un sinnúmero de experiencias que constituyen nuestro conocimiento. Este conocimiento se refiere a nosotros mismos, a otros y a todo cuanto nos rodea. Las experiencias pueden ser estimulantes, divertidas y trascendentales y esto otorga un plus de sabiduría a nuestra existencia.

Hay experiencias como no, dolorosas, porque en la vida pasamos por momentos de carencias, frustraciones e imposibles. Cuando esto no se logra asumir, despierta en nosotros temores, desconfianza y pesimismo. De hecho, terminamos culpándonos. Así, si llegamos a eso, es indispensable encontrar la manera de reconciliarnos con nosotros mismos.

Ese sentimiento de culpabilidad, es el que nos hace estar mal con nosotros mismos, alejarnos de lo que somos y si lo prolongamos en el tiempo es necesaria esa reconciliación con nosotros.

No es fácil, pero sí importante aprender a aceptar nuestras limitaciones y nuestras peculiaridades. No tenemos que ser duros con nosotros mismos, ni empezar una lucha contra nuestra personalidad pensado que no es la más acertada.

24.4.17

Fluir y lo que venga en nuestro día a día, darle la solución adecuada

LO QUE NO PODEMOS HACER, NOS IMPIDE HACER LO QUE SI PODEMOS

Los seres humanos somos muy dados a perdernos en un sinfín de pensamientos sobre situaciones que no podemos controlar, lo que nos lleva a perder un tiempo y una energía necesaria para utilizar sobre lo que si podemos controlar, lo que si depende de nosotros...

Muchas personas viven preocupadas y paralizadas por situaciones y circunstancias que directamente no pueden cambiar, impidiendo así el trabajo con todo lo que si puede cambiar.

Cada vez hay más personas que dedican una gran parte de sus vidas a criticar o alabar a personas que ni siquiera conocen, especialmente ahora tan de moda en las redes sociales. Se enfadan y dejan de realizar sus actividades diarias porque le otorgan a un comentario el poder de poner “patas arribas” su día. Así, cuando nos dedicamos a quejarnos sobre resultados que no están bajo nuestro control cedemos lo único que podemos controlar, nuestra mente y nuestros actos.

Intervenir allí donde sí tenemos capacidad de decisión es la mejor manera de contribuir a nuestra evolución correcta. Estamos en una sistema social que constantemente trata de ajustarnos a unas normas que solo benefician a dicho sistema, por eso ser uno mismo es uno de los mayores logros que podemos conseguir.