7.12.16

A veces, para llegar, hay que dar un rodeo y perderse un poco

¿ERES FIEL A TI MISMO?

Me equivoco tanto… Con el paso de los años y las decepciones, me he dado cuenta que los errores no sólo son necesarios sino vitales… Si no nos equivocáramos tendríamos que forzarnos a ello para poder crecer. Sin embargo, hay algunos errores que te duelen más que otros, son aquellos que cometes mientras no eres tú mismo…

Cada día decidimos. Decidimos tomar un camino hasta el trabajo, comer más o menos sano, sonreír o permanecer impasible, derecha o izquierda…

Decidimos tomando nuestra brújula y dejándonos guiar por ella, hurgando entre nuestras necesidades y escogiendo un camino… El problema surge cuando nuestra brújula no marca nuestro norte sino el norte de otra persona… O si no sabemos cuál es nuestro norte… O si nuestro norte se ve modificado por nuestro miedo.

Cuando decidimos desde el miedo, cometemos ese tipo de errores que desde el principio ya sabemos que lo son… Huelen mal. Nos metemos en aventuras y situaciones que desde el primer momento sabemos que no funcionarán porque las hemos escogido desde nuestro lado más oscuro, desde nuestro yo asustado, desde nuestro yo cómodo y triste…

Decidimos seguir un camino no porque nos guste sino porque el otro nos da miedo, porque tenemos pavor a quedarnos solos en él y que nadie nos acompañe, que nadie nos siga, que no haya luz…

5.12.16

Se trata de ser primero lo que sueñas que eres, antes de conseguirlo

ANTES DE LLEGAR A LA META

Conocerse a uno mismo es un trabajo. Tal vez el trabajo más duro que hagamos en nuestra vida. Ya que conocerse no es algo que empiece y acabe, es algo que supone un camino que nunca termina.

Tienes que aceptarte, descubrir todo lo maravilloso que almacenas y lo más oscuro que ocultas. Decidir qué quieres cambiar, qué debes asumir y encontrar tus porqués.

Conocer tus heridas y reconocer todos los errores que has cometido intentando curarlas y que no sirvieron más que para hacerlas más profundas y dolorosas. Y amar esos errores porque son un material precioso para empezar a cambiar.

Nuestras cicatrices, nuestros momentos dolorosos guardados a fuego, esos que a veces ni tan solo te admites a ti mismo, son los que han forjado lo que somos, lo que hemos conseguido, lo que echamos de menos y deseamos conseguir.

A veces, tenemos sueños porque creemos que conseguirlos nos ayudará a cambiar. Sin embargo, son sólo máscaras que cubren nuestro rostro triste, baúles donde ocultar nuestros miedos y carencias emocionales… Los sueños de verdad no nos convierten en nadie distinto sino que son la consecuencia de habernos convertido antes en alguien distinto… 

1.12.16

Solo sé que vine a aprender. Creo en sentir más que en saber.

 

EL QUE FUI

Parece un tema desconectado, inconexo, sin sentido... incluso algo obtuso,jocoso, burletero...
pero tan serio como todos los anteriores....
Viendo quién creí ser, reconociendo el Personaje que fabriqué sobre mi mismo, pude ir “viendo”, poco a poco, quien comienzo a ser de nuevo....o quién recomienzo a ser.

EL QUE FUI

Yo fui un arlequín sin rombos,
las escamas de un topo,
las alas de un ciempiés.

Y fui las raíces de una barca,
la sonrisa de la parca.
Fui lluvia en el Sahel.

30.11.16

No lo dudes ni un momento… Ilusiónate y vive!

PARA Y PREGÚNTATE ¿QUÉ ME QUEDA POR HACER?

La realidad es que en los tiempos que nos ha tocado vivir, todo va muy deprisa, no sabemos muy bien tampoco si somos nosotros los que vamos acelerados o sin son otros los que nos aceleran y todo lo que deseamos lo queremos ya… Estamos en el reino de la inmediatez.

Dice el refranero castellano: “las prisas no son buenas para nada”. 

Cierto y estas prisas y el no concedernos tiempo para nosotros, hace que no sepamos muy bien lo que hacemos, lo que hemos hecho y lo más importante ¿Qué nos queda por hacer?

Por todo lo expuesto, para el ritmo loco que llevas, relájate y pregúntate…

¿Qué sueños tienes? ¿Qué metas por cumplir? ¿Qué o quién te queda por descubrir? ¿Qué te gustaría hacer? ¿Te quedan aún ganas de ser de otra forma? ¿De vivir en otro sitio? ¿De enamorarte de nuevo? ¿De tener hijos? ¿De adoptarlos? ¿De vivir una nueva etapa siendo el protagonista? ¿De comenzar a cuidarte? ¿De cambiar de ambientes? ¿De mudar de amigos?

Pero sobre todo pregúntate si lo que aun te queda es… ¿Encontrarte a ti?