EL CARISMA DEL MAL
Por qué normalizamos
la psicopatía en la cultura del éxito
Vivimos una era que ensalza el poder inmediato, la decisión
fulminante, el carisma implacable. En las series populares, en la política, en
el mundo corporativo, incluso en el deporte, aparece una figura cada vez más
habitual: el líder frío, imperturbable, dispuesto a pisar si es necesario para
llegar más alto. Esa figura no es nueva, pero lo que cambia es la valoración cultural que recibe.
Ya no es vista solo como un villano aislado, sino como alguien “eficaz”,
“necesario”, “modelo de éxito”.
La psicopatía, entendida como un conjunto de rasgos que incluyen encanto superficial, manipulación, falta de culpa y frialdad emocional, ya no es un problema exclusivamente psiquiátrico, al contrario, puede convertirse en una estrategia premiada en entornos donde el resultado rápido importa más que el proceso humano.
