LAS PERSONAS QUE ENCUENTRO EN MI CAMINO
Hay
personas que llegan a ti y te muestran tu luz y otras que te muestran
tu sombra. Las primeras vienen a enseñarte toda la belleza que no
sabías que estaba en ti. Las segundas, toda esa oscuridad y los
miedos que te niegas a ver porque no confías en tu capacidad para
asumirlos, porque todavía no te amas suficiente.
No dudes ni por un
momento. Ambas son maestros maravillosos que te están haciendo un
regalo valioso, conocerte, aceptarte, amarte. Y por ello, a todas
ellas les debemos dar las gracias, porque nos ayudan a crecer y
confiar. Porque nosotros también somos lo uno y lo otro y tanto en
nuestra luz como en nuestra oscuridad, somos seres increíbles y
enormes. Personas poderosas que no saben que tienen poder y que, por
tanto, no lo ejercen. Al encontrar a otras personas, nos
sincronizamos y nos proyectamos en ellas para poder aprender qué
estamos evitando o dejando de afrontar.
Las
personas que se cruzan en nuestro camino traen un valioso mensaje…
Con gestos, con palabras, con desaires, con abrazos, con historias de
amores perdidos o sin alma, con decepciones, con desencuentros, con
sorpresas… Nos dicen aquello que no somos capaces de decirnos a
nosotros mismos. Lo que callamos desde hace tiempo y llevamos
enquistado en algún lugar de nuestra conciencia. Nos cuentan lo
maravillosos que somos porque a veces no nos damos cuenta, no
apreciamos nuestro talento y nuestra capacidad para compartir y
ofrecer algo valioso a los demás… Nos ayudan a dar importancia a
lo que nos parecía pequeño… Nos permiten hacer relativo aquello
que nosotros habíamos convertido en una montaña muy alta o un
obstáculo insalvable.








