Inercia:
Los cuerpos en reposo tienden a permanecer en reposo
Las Leyes
de Newton son
tres principios básicos que describen de manera sencilla el
movimiento de cualquier cuerpo físico. Valen tanto para enormes
planetas como para los pequeños objetos con los que interactuamos
habitualmente. Y si bien están redactadas con precisión científica,
resultan bastante intuitivas porque concuerdan con nuestras
experiencias y observaciones de cada día.
El principio
de inercia es
la primera de estas tres leyes y establece que cualquier objeto
tiende a permanecer en el estado de movimiento en que se encuentra.
Si está en reposo, tiende a permanecer en reposo. Y si se está
moviendo, tiende a permanecer en movimiento. Por eso es necesario
realizar un cierto esfuerzo para mover algo que está quieto, o para
detenerlo si es que se está moviendo.
Es decir que
para vencer la inercia hace falta realizar primero algún tipo de
esfuerzo.
La física
recurre también al concepto de inercia para describir otras
situaciones similares. Por ejemplo, la temperatura de un objeto
cualquiera normalmente está en equilibrio con la de su entorno, y
así permanece a lo largo del tiempo. Pero si queremos calentarlo,
entonces es necesario que le apliquemos calor de manera externa para
vencer, precisamente, su inercia térmica. Y existe también una
inercia química, que explica por qué normalmente cualquier
sustancia permanece en un cierto estado a lo largo del tiempo y no
reacciona espontáneamente con otras con las que esté en contacto, a
no ser que algo externo provoque esa reacción.








