Basta
ya de objetivos y de listas… Que sí, que están bien, yo las hago
siempre pero, por favor, no son una biblia. No vamos a dejar de ser
esclavos de la mediocridad para pasar a someternos a la exigencia
máxima. La excelencia no sólo es dar lo mejor de ti en cada momento
sino sentirlo, vivirlo y notar como te cambia. De lo contrario, la
vida es como esos álbumes de fotos que tenemos todos en los que
aparecemos en lugares junto a monumentos y ni siquiera los recordamos
porque nos hicimos la foto en un segundo sólo para decir que
estuvimos…
Las
listas de objetivos están vivas, se mueven, se cambian, se
recalculan, se redirigen, se bifurcan… La gran habilidad es la de
escoger un camino y ser capaz de entretenerse en él y vivirlo con
suficiente entusiasmo como para que el camino te cambie. La vida no
es símbolo de check que le pones a tus metas, es lo que sentiste
cuando las surcabas y te acercabas a ellas.








