NO HAY MÁS REMEDIO
Cuesta confiar, cuesta mucho. El cuerpo te pide que salgas
corriendo, pero no puedes.
Confiar en la vida, en las personas, en uno mismo. Lo llamamos confianza, pero en realidad se trata de fe. Esa capacidad de creer en algo que todavía no hemos visto o tocado. Levantarse día tras día con esa sensación de que todo saldrá como debe, a pesar de que no ves resultados…
Mientras lo que pasa en tu vida o lo que no pasa no te hace sentir feliz o te da tanto miedo que no te deja ni pensar con claridad. Esa capacidad de decidir que sigues, aunque apenas te encuentras las ganas y todo parece llevar un ritmo que no es tu ritmo. Esa mañana cuando abres los ojos y recuerdas que anoche tu vida se quedó del revés y no sabes ni por dónde cogerla ni afrontarla pero sabes que toca levantarse y seguir…








