DINERO, DINERO,
DINERO…
Para tomar sol, andar en bicicleta o disfrutar de una
siesta, no hace falta mucho dinero…
¿El dinero hace la felicidad o es más bien un obstáculo para
alcanzarla?
Es un poco raro que tenga sentido hacerse esta pregunta. Por
ejemplo, nadie se preguntaría si la buena salud es un obstáculo para alcanzar
la felicidad. Con la salud no hay lugar a dudas, todos sabemos que es una
condición que favorece el bienestar de cualquier persona.
En cambio hay algo extraño en la relación que tenemos con el
dinero.
Por un lado, a todos nos hace falta y muchos de nosotros
hacemos bastantes sacrificios para conseguirlo. Normalmente vamos al trabajo
todos los días, a llevar a cabo una actividad que tal vez no nos gusta
demasiado, soportando a un jefe que quizás no nos cae muy bien. Y todo por una
paga que muchas veces no nos parece justa, que no nos alcanza para concretar
todo lo que nos gustaría hacer.