21.8.14

¿Seré yo quizá ese madero desaprovechado, que no ha sabido poner el rumbo adecuado a su vida?

FORMAS DE ENCENDER TU CREATIVIDAD

"¿Y si un trozo de madera descubre que es un violín,
que cegado por el miedo, no escucha su música interior?
¿No merece el empeño de ser tallado,
y encontrar así su propia felicidad?
¿O debe pasar su vida apilado en un pilón,
esperando con sus compañeros ser quemado,
por el fuego del tiempo?
¿No es la vida ilusión?
¿No es la vida oportunidad?"

Si conoces este poema de Arthur Rimbaud, seguro que más de una vez habrás leído en las “entrelineas” de tu propio ser, de tu propia identidad. ¿Seré yo quizá ese madero desaprovechado, que no ha sabido poner el rumbo adecuado a su vida?

Está claro que no todos podemos ser un violín. Cada uno de nosotros afinará una música diferente, es más, puede que tu madera sirva para afilar un lápiz, con el que crear mil historias, con el que levantar edificios con un plano o donde reflejar tu propia realidad a través del arte.

La creatividad es un animal salvaje que saber incentivar y dominar. Necesita de su propio espacio para que se le invite a salir y disfrutar de su propia identidad, del camino que ha elegido tomar. Son muchas las personas que despertaron en un momento dado un determinado tipo de creatividad. Puede que hace unos años tú mismo fueras un apasionado/a de la música o del arte, pero al final debiste dejarlo por esas cosas que se suceden en la vida y que acaban llevándonos por otros caminos: la obligación de un trabajo, una familia, o simplemente, la falta de tiempo.

Es posible también que una parte de ti esté frustrada porque no has vuelto a despertar ese lado que tanta satisfacciones de aportaba. Porque recuerda, la creatividad es una forma de libertad. Un maravilloso océano sin fin donde poner nuestro propio rumbo con las velas bien abiertas… ahí donde gozar de nosotros mismos.


1. Di no a los convencionalismos

Estamos seguros de que dentro de ti existe ese plano creativo que permanece siempre a la espera de ser “conectado”. Pero en ocasiones no tenemos tiempo, no disponemos de espacio. La realidad diaria es a veces asfixiante y no podemos disponer de esos instantes para volver la mirada hacia nosotros mismos y auto-descubrirnos. Una forma de conseguirlo es huir precisamente de lo que está pautado. Levanta la vista de vez en cuando hacia esos matices diferentes de tu cotidianidad. 

Haz algo diferente cada día, aunque solo sea durante media hora: vuelve a pie desde el trabajo, descansa en esa cafetería pequeña que siempre te llama la atención, cómprate un libro, entra a un museo, habla con un desconocido. Huye cada día de los convencionalismos aunque sea solo durante un instante. Todo ello te aportará ideas nuevas, sensaciones diferentes…

2. Fomenta tu curiosidad

Nuestra vida, está llena de exóticos matices que descubrir. Mantén siempre una mente abierta, una mente dispuesta a observar todas y cada una de las posibilidades existentes sin cerrarse solo en una misma opción. Mantén un espíritu crítico, apasionado y con ganas de aprender cosas nuevas cada día. Observa, siente, disfruta, hazte preguntas, no te quedes con una sola respuesta.

3. Descansa, duerme, desconecta… la idea surgirá sola

En ocasiones, nos esforzamos al máximo para encontrar esa idea perfecta. Esa inspiración. Pero las musas nunca llegan a la fuerza. El cerebro funciona a un nivel muy bajo cuando lo sometemos a la tensión y al estrés, de ahí que siempre sea conveniente darnos un respiro, e incluso dormir.

Suele decirse que las mejores ideas surgen cuando estamos en la cama, a punto de despertar. Es un instante de relajación absoluta donde nuestra mente, sosegada y calmada, nos regala las mejores ideas. En otras ocasiones basta con un simple paseo.
 
4. Desarrolla el pensamiento visual

Es un gran estimulante. Para desarrollar el pensamiento visual hemos de rodearnos de gran variedad de imágenes; pero no pienses por ejemplo que has de llenar tu casa o tu habitación con mil cuadros, recortes o fotografías. En ocasiones es un buen estimulante, sin duda. Pero las imágenes también se encuentran en el día a día, en esas escenas cotidianas que nos encontramos al andar por la calle, en la ventanilla del autobús, en el cielo que se expande sobre tu cabeza.

El pensamiento visual también se alimenta de los viajes, de los recuerdos… recortes visuales donde inspirarnos, donde hundir la imaginación y encender tu creatividad.
El Cerebro descansa en estas imágenes a la vez que se siente “nutrido”….

Abre las ventanas de tu casa y de tu mente para rodearte de todo lo que te rodea.


No hay comentarios:

Publicar un comentario