8.8.14

Si lo piensas bien, la vida sabe más de cada uno de nosotros, que nosotros mismos.

MI CUADERNO DE VACACIONES DE VERANO

Debo reconocer que la vida me sorprende, cada día más. Como pasa con la felicidad, cuando crees saber todo sobre la vida, te sorprende con nuevas enseñanzas. Y, para ello, te descabalga de lo que creías entender sobre la vida y te arroja al duro suelo, para que tengas el valor de volver a montar el brioso corcel que es nuestra vida, la de cada uno! En cuanto crees tenerla domesticada, al suelo y vuelta a empezar, aunque sea para dar un paso más…

Y es que es verdad, la vida se muestra paso a paso, mientras vas haciendo tu camino. Cada momento que te considera preparado para una nueva lección que hay que aprender, sutilmente te trae a tu vida una persona, un momento o un lugar, para aprender esa nueva lección. A veces en forma de señal sutil, otras con un suceso drástico e inesperado que te hace perder el equilibrio o caerte al suelo! Cada nuevo peldaño que subes por la escalera de la vida, ese escalón se hace más alto, pues a medida que te acercas al final de ella -o sea a la luz, después de una larga oscuridad- la escalera se hace más escarpada… Alguien dijo que poco antes de salir el sol es cuando la negra noche se hace más hostil y oscura!

La verdad es que, si lo piensas bien, la vida sabe más de cada uno de nosotros, que nosotros mismos. Te trae situaciones, a medida de tu capacidad de verlas, sentirlas y vivirlas, con valor. Puedes atender a estas aparentemente fortuitas situaciones o bien puedes dejar que pasen de largo, como tantas otras veces hiciste a lo largo de tu vida anterior, cuando no estabas tan atento o el miedo mandaba en tu vida. Pero, ni qué decir tiene que esas señales desoídas y desatendidas que van sucediéndose día a día no desaparecen, sino que insisten e insisten de diferentes formas hasta que las tienes en cuenta. Tras cada situación -la atiendas o no- hay una lección que debes aprender, impepinablemente, aunque a su debido tiempo. O lo haces a la primera ocasión…o bien lo harás más tarde, pero con un suceso más intenso. Como suelo afirmar, una enfermedad grave comienza con un simple resfriado, desatendido o mal curado!


Así, día a día de nuestra vida, van apareciendo nuevas lecciones que hay que aprender, a través de personas y situaciones que llegan a nuestra vida, cada día… Puedes atenderlas y aprender con ellas o bien ignorarlas e ir acumulando deberes para el resto de tu vida. En mi caso, algunas incluso se han convertido en mi personal e intransferible cuaderno de deberes para este verano…

Como ya escribí hace algunos días, me hallo en un momento crucial en mi vida. Y tengo el privilegio de saber qué importante lección debo aprender ahora, en este momento de mi vida. Tal vez por primera vez, debo seguir aprendiendo a vivir mi propia y mágica vida y, sobre todo, aprender a confiar en ella, pues sabe más que yo de mí mismo. Y eso no es fácil, pues desde muy niño aprendí a intentar controlar mi vida, cada día. Supongo que como todos. Y hoy la vida ya no me pide que confíe en mí mismo solo, sino que también confíe en que ella me llevará -paso a paso- hasta donde deba llegar, simplemente fluyendo…

Para una persona como yo que ha crecido -como todos- gracias a las dificultades y a los retos superados, dejarse llevar por la vida da vértigo y, por qué no admitirlo, también miedo! Tal vez lo único que tengo claro es que, hasta ahora y siendo un simple superviviente que reacciona como sabe y puede ante los avatares de la vida, no he logrado -como pensaba y muchos aún piensan- llegar a vivir la vida plena que quería y siempre había soñado. Ni que decir tiene que mi vida aún depende demasiado de las circunstancias externas de mi día a día y no tanto como quisiera de lo que siento dentro de mí. Aunque el Alma ya guía mis a ratos torpes pasos por esta vida, de vez en cuando me tambaleo como aquel niño que está aprendiendo a andar por primera vez en su vida. Solo falta que algo se mueva y/o se desmorone en mi vida ordinaria, para que me sienta vulnerable como el simple y eterno aprendiz de la vida que soy…

Cualquier recorrido o travesía, por larga que sea, siempre empieza por un primer paso. Y el primero en la vida es darte cuenta de que eres siempre más frágil de lo que crees y que la vida es quien manda siempre en tu propia vida, aunque cambie cada día. El segundo paso tal vez sea darte cuenta de que debes aprender a confiar en tu propia capacidad para andar, paso a paso, hacia donde deseas, hacia tus sueños. Y el tercero, que una vez hayas empezado a andar de esa manera, debes aprender a confiar en que la vida será -en última instancia- la que te traerá todo lo necesario para aprender a vivir todo aquello que realmente mereces. Si a esto le añadimos que no sabemos cuánto tiempo viviremos, eso invita a andar día a día sin parar desde ya y esperar que la vida haga el resto…

En el propio camino hallas todo lo necesario para seguir andando y, a la vez, aprendiendo a andar mejor por tu vida. Así, aparecen personas o situaciones inesperadas que te dan pistas sobre cómo seguir andando, por lo cual debes estar bien atento. Esas personas tal vez han llegado a tu vida para ayudarte a dar un nuevo paso. Y así descubres que están aquí, contigo, solo para ayudarte y ayudarles tú a ellas. Jóvenes o viejas, qué más da si te enseñan lo que debes aprender, a cada momento!

Todos andamos el mismo camino, aunque de diferentes maneras! No hay maestros ni alumnos, sino personas que, como tú mismo, andan su propio camino y necesitan compartirlo contigo para crecer. Y agradeces a la vida su inesperada aparición, así como a ellas el haber aparecido en el momento oportuno. Alguna compartiendo silencios o ausencias, otras, diciéndote aquello que ya estás preparado para oir y entender de tu propia vida. Y empiezas así a sentir que la vida -y todos y todo lo que hay en ella- es mágica. Y abandonas poco a poco esa sensación de aparente control y falsa seguridad que nos aletarga, haciendo que, tal vez por primera vez, confíes ya en la vida y en el amor que hay en ella!

Y es entonces cuando reconoces que ese amor -y la consiguiente felicidad que trae consigo- es precisamente el camino hacia lo que siempre habías soñado para tu nueva vida!

Escrito por Miguel Benavent de B.  


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