2.12.14

El niño que fuiste vivía día a día, creciendo, viviendo cada instante.


EL NIÑO QUE FUISTE

Con esta canción se cierra el disco “Cantos desde el Espíritu”. Un álbum elaborado y que fluye desde el corazón, desde el corazón primigenio, desde el niño interior... el que fuimos, somos y siempre seremos.
Porque todas las filosofías vitales, todos los caminos espirituales coinciden en una idea: Somos niños en continuo y asombroso aprendizaje y es algo que nunca debemos olvidar... y si lo hacemos, debemos volver a reconectarnos con Él, con el Ser Interior, con el Niño que somos.

              EL NIÑO QUE FUISTE                 

El niño que fuiste vivía día a día,
creciendo, viviendo cada instante.
Le maravillaba todo lo que tenía delante,
caminaba danzando al ritmo de la vida.

El niño que fuiste no surgió de la nada.
Es más, no creía en cielo ni infierno
hasta que lo invistieron del terror supremo
con el que nos lastran y que la consciencia apaga


Y a partir de ahí vivimos muriendo
creyendo que el fin
siempre está a la vuelta de la esquina.
En vez de seguir viviendo
y llegar al morir
con la experiencia vivida
sabiendo que es tan solo una escala más.

El niño que fuiste no guardaba en la memoria
más de dos o tres segundos el dolor.
A lo desconocido no tenía temor
y era feliz inventando su historia.

El niño que fuiste era sabio a su modo.
No olvidaba nunca lo aprendido.
Miraba a la luna arrobado y decidido
quería ser amigo del mundo, de todos.

Y a partir de ahí vivimos muriendo
creyendo que el fin
siempre está a la vuelta de la esquina.
En vez de seguir viviendo
y llegar al morir
con la experiencia vivida
sabiendo que es tan solo una escala más.

A.BARO

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