5.12.14

En ese equilibro entre lo que pasa dentro y fuera está la felicidad!

EN BUSCA DEL EQUILIBRIO

Durante muchos años fui un devorador de libros de psicología, de autoayuda, etc. Supongo que el desajuste del mundo real y de lo que sentía en mi interior me hacían buscar obsesivamente una solución a lo que se le ha llamado “la brecha existencial” -por cierto, algo inversamente proporcional a la felicidad-, que no es más que la distancia que separa lo que vivimos de lo que deseamos vivir. En esos libros que leía y en las muchas conferencias y seminarios a los que acudía se me decía que debía marcarme un propósito en la vida y seguirlo firmemente, pues si era ético y honesto, todo lo deseado se haría realidad. Supongo que como todos, el objetivo era la felicidad!

Hoy todo eso me parece más simple y cotidiano! Y he aprendido que la felicidad que buscamos no existe, ya está con nosotros cada día, en nuestro interior! No hay que perseguirla, ni trazar planes para encontrarla. La mayoría de las veces basta con estar bien atento a lo que sientes en tu interior y, a la vez, a lo que sucede a tu alrededor. Ahí está la felicidad! Pero eso no es siempre fácil, en un mundo que cada día absorbe nuestra energía y toda nuestra atención con circunstancias pasajeras e irrelevantes. Demasiadas veces la supervivencia ocupa nuestro tiempo y no nos deja ver ni vivir más allá…

Es entonces cuando esa brecha existencial se hace gigante, te hace sentir infeliz y sientes la necesidad de recuperar la senda hacia la felicidad. Y eso requiere reencontrarte contigo mismo, hacer un alto en el camino y mirar qué sucede en tu interior. En tu interior pasan cosas, que normalmente desoyes por el excesivo ruido de tu mente ocupada por lo que te envuelve desde el exterior a diario. Y el crecimiento o el cambio -llámale como quieras- que necesitas vivir pasa por reencontrarte contigo mismo y mirar la vida desde ahí, sin dejar que los condicionamientos de tu mente y de tu vida exterior afecten a lo que sientes en tu interior. Simplemente porque en tu interior está esa felicidad que siempre habías buscado, solo debes dejarla salir, expresarse y compartirla, siempre que sea posible… que siempre lo es!

Aunque debo reconocer que esa fue mi máxima en toda mi vida, estar bien conmigo mismo en todo momento y, a ser posible, en soledad, también con el tiempo aprendí que eso me privó en muchos momentos de vivir lo que la vida me regalaba a cada instante como el amor o la felicidad! Porque la vida nos ofrece oportunidades que nos ayudan a descubrir cómo somos en realidad y qué sentimos, viviéndolo. Cuando observamos y vivimos -y, sobre todo, cuando sentimos- lo que nos rodea, tenemos la inigualable oportunidad de sentirnos vivos y encontrar el sentido de nuestra vida!

El dolor, la injusticia, el sufrimiento, el desequilibrio  -propios o ajenos- nos despiertan a nuestra realidad interna y externa, pues muchas veces no son más que reflejos de lo que pasa en nuestro interior. Y es cuando el amor nos hace ser capaces de trascendernos a nosotros mismos para acercarnos al otro y, en ese camino, redescubrir toda la riqueza que poseemos en nuestro interior y queremos compartir. Al fin y al cabo, amar es vivir y sentir plenamente, que no es más que vivir fuera lo que sentimos dentro, donde está la paz necesaria para percibir el exterior, sin distorsiones que nos impidan ver y aceptar nuestra propia realidad.

Pero, para bien o para mal, la vida se aprende viviendo todo eso desde el interior y confrontándolo con la realidad que nos envuelve, con equilibrio. Siempre aparecen personas, momentos y lugares, para remover nuestro interior y permitirnos despertar! Por eso la plena conciencia es el único camino hacia nosotros mismos y no exige más que nuestra atención y capacidad de sentir. Es entonces cuando te das cuenta que la sensibilidad es una fortaleza y no una debilidad, como muchos creen y el mundo nuestro nos ha enseñado. Ser sensible te permite ser consciente de lo que pasa en tu interior y, a la vez, ante lo que sucede a tu alrededor. Y la madurez o crecimiento en esta vida no es más que ser capaces de equilibrar ambos. En ese equilibro entre lo que pasa dentro y fuera está la felicidad!

Escrito por Miguel Benavent de B.  


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