15.5.19

Incluso las emociones agradables es necesario gestionarlas y soltarlas

QUE ALIMENTO EN MÍ… MI CONFIANZA O MI MIEDO?
Ir en contra de algo generalmente termina alimentando ese algo que no queremos y haciéndolo más fuerte.

Esto tardamos un poco en comprenderlo, de hecho, personalmente no lo comprendí hasta que lo viví. La realidad es que no se consigue sabiduría a través de los conocimientos, sino a través de la experiencia.

Si no se adquiere a través de la experiencia, no se quedará de forma permanente contigo.

Hay una tendencia popular a creer que luchar en contra de algo acabará por aniquilarlo. Cuando quieres eliminar algo que no es favorable para ti, lo que normalmente se hace es buscar las fórmulas para que ese algo desaparezca, y para eso tenemos que poner toda nuestra atención, nuestra intención en esa labor. Y lo que sucede haciendo esto, nuestra mente se llena de pensamientos relacionados con ese algo, nuestras emociones se alinean con nuestros pensamientos de «ese algo», y nuestro cuerpo físico se posiciona también. Vamos que realizamos un posicionamiento global de todo lo que somos, para alinearnos con nuestro propósito: “ALGO”.


Y aquí, fíjate que he hecho una pequeña omisión. No he dicho que nuestro propósito sea eliminar ese ALGO, sino que simplemente es ALGO. Pues tarde o temprano estaremos tan involucradas en esa guerra interna, que ya no nos resultará muy fácil salir de ahí.

En el terreno del desarrollo personal y espiritual, no es así.

Te pongo un ejemplo. La confianza y el miedo viven dentro ti, pero además, compiten por los mismos recursos dentro de tu hábitat interior. Es como si tuvieses una maceta con dos plantas, el miedo y la confianza. ¿Cuál crees que sobrevivirá?

Seguro que esto te recuerda al cuento del lobo blanco y el lobo negro que viven en el interior de las personas. Sobrevive al que alimentes. Pues sí, tal cual. 

Pero, ¿te has parado a averiguar de qué se alimenta cada uno? porque no comen lo mismo.

Retomo la metáfora de las plantas. La planta del miedo ¿qué crees que come?, ¿comerá alegría, fe, ilusión, creatividad? Y la planta de la confianza ¿comerá resentimiento, victimismo, excusas, comerá «no puedos»?. A veces nos resulta relativamente fácil encontrar qué necesitamos transformar, lo que ya no es tan sencillo es saber cómo hacerlo.

En este caso, el secreto está, en el tipo de alimento que le des a tus plantas, pues los recursos de la maceta son limitados y ambas compiten por ellos.

Si te conectas a diario a fuentes de energía nocivas para tu planta de la confianza, como son el rencor, las excusas, los «no puedo», etc. tu planta se va a ir debilitando. En cambio, si te conectas a fuentes de energía que sí suponen un alimento para ella, como la creatividad, la confianza, la ilusión, el autocuidado diario, la persistencia, la constancia, etc. tu planta se irá fortaleciendo día tras día.

¿Ves la diferencia entre enfocarse en matar algo que no queremos o en hacer crecer algo que si queremos?

El tiempo que tenemos al día también es limitado, sólo 24 horas, y a qué las dediques depende de ti. 

Las emociones que sentimos son necesarias, todos las tenemos y no las podemos controlar. Salen cuando salen, pero sí podemos, y debemos, gestionarlas.

Una emoción tiene una función. Dependiendo de la emoción será una u otra la función que desempeñe. Cuando esa emoción nos ha transmitido su mensaje (La emoción viene para que pasemos a la acción siempre), hay que dejarla ir, pero muchas veces no lo hacemos y nos quedamos agarrados a ella. ¿Cómo nos quedamos así? de nuevo a través del alimento que le damos.

La emoción genera todo un protocolo en nosotros, los pensamientos se alinean, y empezamos a recordar el pasado o imaginar el futuro, nuestro cuerpo también acaba centrándose en armonía a todo esto… 

Pero es pasajero si la emoción no es sostenida a través del alimento. Si me empeño en seguir dándole más recuerdos, más imaginaciones futuras, más diálogo interno alineado con la emoción, más presencia le estoy dando a dicha emoción. Si sigo así por mucho tiempo, la emoción se queda instalada en mí en piloto automático, es decir, gestionando mis acciones de forma inconsciente para mí. Y como consecuencia derivamos en menor calidad de vida.

Incluso las emociones agradables es necesario gestionarlas y soltarlas. Ninguna emoción entra para quedarse, sólo para que accionemos.

PREGUNTAS PARA EMPEZAR A PLANTEARTE HOY:

¿Qué dos plantas compiten por el mismo hábitat y los mismos recursos dentro de mí?

¿Qué tipo de alimento estoy proporcionando?, ¿A qué planta está nutriendo ese alimento?

¿A qué fuente de energía me conecto a diario?, ¿A qué planta riego con esa energía?

Al tomar consciencia de tus respuestas, crearás el espacio que necesitas para transformar progresivamente, el alimento que te proporcionas interiormente.

Dedica un tiempo al día para ti, esto es como si fueses al supermercado de valores, creencias y nutrientes espirituales… algo que deberíamos hacer a diario para cuidar nuestra nutrición espiritual y emocional.



No hay comentarios:

Publicar un comentario