EL UMBRAL DE NUESTRO BIENESTAR
Todos somos
conscientes que no corren buenos tiempos, para casi nadie, son
momentos donde reina la confusión, el miedo a un futuro que pinta
incierto, las consecuencias de una crisis económica de la que aún
no hemos salido, la inestabilidad laboral …
En esta
situación es muy normal que a veces nos parezca que nos falta la
vida. Que todo es demasiado pesado y que uno va demasiado lento.
A veces uno
siente que el ruido de afuera nada tiene que ver con lo que pasa en
nuestro interior y hasta las risas de otros, nos molestan. Nos
molestan los gritos, lo rápido, lo novedoso, lo diferente y hasta
que nos cambien las cosas de lugar dentro de nuestras pequeñas
rutinas.
Cuando se
pierde ese ánimo que alegra nuestra existencia, todo parece caer en
un vertiginoso descenso imparable hasta el fondo del alma.
A veces no
sabemos por qué perdemos fuerza en nuestro ánimo, otras sabemos
muy bien las razones. En cualquier caso abrimos la puerta a la
debilidad corporal y a la flaqueza mental por lo que estamos
expuestos a cualquier quiebro de la salud tanto la física como la
emocional.








