NO FINJAS QUE NO TIENES MIEDO, ÚSALO
No sabes nada. No sabemos nada.
No llevamos las riendas de nada, por más que nos chutemos
algunas de esas frases hechas que impactan en redes que nos dicen que podemos
con todo, porque muy en el fondo sabemos que no es cierto. No hace falta. No es
poder con todo, porque eso es maltratarse a veces, es saber quién eres. Es
encontrar la forma de vivirlo sin echarse tierra encima y poder darle la vuelta
para encontrar tu fortaleza al abrazar tu debilidad.
Saber todo lo bueno que mereces. Darte cuenta de qué sientes
y qué puedes hacer con ello para seguir adelante y evolucionar.
La incertidumbre acecha siempre. Fingir que no está ahí y presumir de vida controlada duele más. Es vivir en falso, en una incoherencia carísima que parchea nuestra vida sin llenar nunca el vacío que tenemos muy dentro. Eso nos atormenta, nos duele, nos mantiene pendientes y esclavos de lo no sentido, lo no admitido, lo no visto. Tal vez no ahora, pero a la larga, esa ansiedad no sentida, ese miedo no vivido y reconocido se atraviesa, clama salir, te rompe por dentro… Lo que rechazamos vuelve siempre con más ganas, más grande, más rotundo, más evidente.








