UNA PERSONA COMO TÚ
Cada día un pequeño gesto. Un pequeño paso… Algo que te
lleve a salir de ti. Del aire viciado. Del pensamiento automático y compulsivo.
De ese miedo al miedo que te lleva a encerrarte y fingir que no sientes y no
ves, que no te das cuenta de que por dentro estás suplicando un cambio. Salir
de la cárcel que construiste tú y de la que eres el preso, el guardián y la
misma celda.
Un pequeño cambio. No importa qué sea. Cuestionarse algo hasta hoy incuestionable. Abrirse a pensar distinto. Escuchar sin estar pensando qué contestar. Pasar por ese camino por el que nunca pasas… Hacer eso que te hace sentir incómodo, minúsculo, insuficiente. Eso de lo que siempre huyes porque te recuerda lo pendiente de revisar dentro de ti. Sentirte ridículo y darte cuenta que no importa. Dejar de ser invisible un rato y descubrir que no pasa nada si te miran.








