11.6.21

Dejar de ir por la vida con un manual y dejarse llevar un poco por lo que ves y sientes

UNA PERSONA COMO TÚ

Cada día un pequeño gesto. Un pequeño paso… Algo que te lleve a salir de ti. Del aire viciado. Del pensamiento automático y compulsivo. De ese miedo al miedo que te lleva a encerrarte y fingir que no sientes y no ves, que no te das cuenta de que por dentro estás suplicando un cambio. Salir de la cárcel que construiste tú y de la que eres el preso, el guardián y la misma celda.

Un pequeño cambio. No importa qué sea. Cuestionarse algo hasta hoy incuestionable. Abrirse a pensar distinto. Escuchar sin estar pensando qué contestar. Pasar por ese camino por el que nunca pasas… Hacer eso que te hace sentir incómodo, minúsculo, insuficiente. Eso de lo que siempre huyes porque te recuerda lo pendiente de revisar dentro de ti. Sentirte ridículo y darte cuenta que no importa. Dejar de ser invisible un rato y descubrir que no pasa nada si te miran.

9.6.21

Nos hace proclives a elegir solo lo que nos hace bien sin que suponga dañar a otros

EL PASO DEL TIEMPO

PARA SER CADA VEZ MÁS SABIOS

Estamos en un momento histórico donde queremos establecer una carrera contra él. Nadie quiere que la piel se arrugue, que la fuerza de la gravedad haga sus estragos o que la juventud deje de ser el divino tesoro por el que todo hemos pasado.

Que el tiempo pase es inevitable y deseable, de otro modo no estaríamos fluyendo con él. Tiene sus ventajas. Es un maestro con sabores muy diversos. Dulce, unas veces; amargo, otras. Pero siempre dispuesto a enseñarnos que todo pasa y que, en el medio, seguro, hemos aprendido lo que debíamos saber para ser más prudentes, más empáticos, más compasivos o más audaces.

Lo mejor de todo es que es inexorable. Para todos. Y a todos nos hace pasar por etapas semejantes, períodos idénticos y situaciones parecidas, tarde o temprano.

7.6.21

Cuando amas, te comprometes y eso ofrece un incentivo maravilloso a tu existencia

EL PRINCIPAL SENTIMIENTO DE LA VIDA: EL AMOR

Pon amor en cada cosa que haces, piensas y deseas. Ofrécelo en libertad y permítete recibirlo. Porque el amor auténtico no duele, te transforma y te empuja a crear la vida que deseas al llenar de ilusión y pasión cada una de las metas que te propones.

El principal sentimiento de la vida es el amor. Ninguna realidad trasciende tanto al ser humano como ese filtro que todo lo ilumina. Con él expresamos, validamos a los demás y nos validan, con esta dimensión formamos alianzas, atendemos, cuidamos e incluso soñamos. Porque cada cosa que nos rodea puede conjugarse con el verbo amar, aunque no siempre nos demos cuenta de ello.

Para comprenderlo mejor imaginemos ahora a alguien que sale de casa para trabajar. Antes de hacerlo, lo más probable es que se despida de alguien: de su pareja, de sus hijos, de sus padres, de su mascota… El amor está en todos esos comportamientos. Ahora, esa persona sale a la calle y ve un cartel publicitario, ese cuya estrategia de marketing es despertar emociones, como la de alguien que le regala un perfume al ser amado.

3.6.21

Nada sosiega tanto como saber que otro está. Que ha detenido su vida unos minutos

ESCUCHAR COMO FORMA DE VIDA

La mirada y los gestos acompañan. 

Las palabras que usamos acompañan. Sin embargo no hay nada que acompañe más que saber estar y escuchar.  Escuchar a quién nos cuenta una historia y permitirnos sumergirnos en ella sin juzgar. Sin querer protagonizar nada ni competir con ella. Sin tener que dar ninguna clave que vaya a salvarle la vida ni ningún consejo gastado que ya puede encontrar en las redes. Solo escuchar. Sin medir. Sin ni siquiera pensar. Sintiendo. Observando a ese otro ser humano y observándose a uno mismo al escuchar.

Notar qué sentimos y cómo reacciona nuestro cuerpo a las palabras de otro ser humano que se abre en canal ante nosotros porque busca un consuelo que solo se da cuando se escucha de verdad, cuando se acompaña sin esperar nada. Percibir cómo reaccionamos a sus reacciones, incluso darnos cuenta de cómo interpretamos lo que nos dice según nuestros sesgos y creencias. Habitar su piel sin quedarse a vivir en ella. 

Hacer el casi sagrado ejercicio de empatizar y ver más allá de sus circunstancias, de sus miedos, de sus titubeos. Mirar sus ojos y ver a esa persona capaz aunque momentáneamente está sobrecogida, asustada, triste, rabiosa. Escuchar sin condenar ideas ni pensamientos ni conductas como forma sublime de compasión, de reconocimiento ajeno. 

2.6.21

Hay una puerta y está ahí para ti. Atraviésala y serás feliz

 

HAY UNA PUERTA

Hay una puerta.
Una puerta pequeña
oculta tras la maraña
de ideas oscuras.
 
Hay una puerta
que siempre está abierta.
Si el cristal se empaña
no ves la cerradura.

31.5.21

Encajar frustraciones, aceptar responsabilidades, aplazar la gratificación inmediata

HOY MÁS QUE NUNCA NECESITAMOS UNA MENTE SERENA

El universo entero se somete a una mente sosegada. Chuang Tzu.

¿Existe mejor victoria que la presencia de la serenidad y la paz interior como antivirus de cualquier conflicto? ¿Existe mejor remedio para neutralizar la violencia de cualquier tipo que el cultivo sistemático de la serenidad?

¿Acaso el “estilo Ghandi” en India y la metafórica “otra mejilla”, no resultaron armas de increíble eficacia? Muchos animales salvajes recogen sus garras y lamen las heridas de los inocentes, y cuántas veces, el niño perdido en la selva y posteriormente encontrado por una manada de feroces lobos ha hecho aflorar en dichas bestias el instinto de adopción y el reconocimiento de la hermandad.

En la actualidad estamos inmersos en una sociedad agresiva con los mercados, agresiva con las relaciones, agresiva con la medicina, agresiva en el trabajo; una sociedad en la que el que grita más alto está diciendo detrás de sus gritos, ¡estoy asustado!, ¡quiero imponerme antes de que me coman!, ¡por favor, quiéranme!

28.5.21

Por qué siempre ganan los malos: Porque los buenos que son muchos más les dejan

EL CONTRATO QUE FIRMAMOS CON EL SISTEMA

Si después de lo que vas a leer, nada cambia en ti ni en tu forma de pensar y sentir, es que no has entendido nada.

En estos momentos, donde todos los seres humanos o al menos la gran mayoría, estamos pasando un tramo de nuestra vida, difícil y lleno de miedos, incertidumbres e inseguridades, donde todo parece que funciona al revés, debiéramos meditar muy bien en el sistema que estamos inmersos y recordar constantemente que somos parte del mismo y lo que el sistema hace es, no lo duden, responsabilidad nuestra.

Recuerden “Ellos mandan, porque nosotros obedecemos”

El sistema somos todos para lo bueno y para lo malo y por desgracia en el momento actual hay más malo que bueno, por si lo han olvidado les refresco la memoria un poco: Guerras, hambres, desigualdad social, marginados, no respeto de los derechos humanos, explotación de niños en el trabajo y una total falta de recursos en un tercio de la población (unos dos mil millones de seres humanos).

26.5.21

Sentirse bien tiene que ver con la percepción individual de la situación personal

DIFERENCIA ENTRE SENTIRSE BIEN Y SER FELIZ

Sentirse bien y ser feliz son dos conceptos muy próximos entre sí. Podría decirse que, en muchos casos, son dos peldaños de la misma realidad. También hay casos en los que ese sentimiento de bienestar no lleva a la felicidad.

Este artículo trata sobre la diferencia entre sentirse bien y ser feliz. Sin embargo, la primera dificultad estriba en que tanto lo uno como lo otro son conceptos imprecisos. Así mismo, hablamos de estados subjetivos que tienen que ver más con la percepción individual, que con un cuadro definido.

Sentirse bien y ser feliz son dos estados en los que prima el bienestar. La primera diferencia entre lo uno y lo otro tiene que ver con el aspecto temporal. Sentirse bien es una condición que puede ser mucho más estable que la de ser feliz. Lo usual es que la felicidad resulte más pasajera.

24.5.21

¿Y si suelto mis expectativas y acepto que las cosas no sean como yo he planeado?

CUANTO MÁS TE AGARRAS AL MANDO, MENOS MANDAS…

Puede que no tengamos tiempo de ser felices si siempre estamos pensando y necesitando cómo controlarlo todo.

Siempre pendientes de todo para que sea perfecto, para que no falte, no sobre, no parezca ni pequeño ni grande…

Siempre preocupados por si termina mal, por si se queda a medias, por si no gusta, no se entiende, no es como un millón de mentes pueden haber soñado que sea… Por si la vida real no se parece lo suficientemente a la fantasía que hay en nuestra cabeza y eso hace que creamos que no vale nada.

Siempre angustiados por llegar, por parecer, por demostrar, por puntuar, por ganar… Viviendo en una comparación sinfín con los mejores, con los peores, con los que lo tienen todo y con los que no tienen nada. Con los que nos miran de reojo desesperados por no estar mejor que nosotros pero fingiendo lo contrario para no ser felices y atraer un castigo divino.