23.7.14

Atravesar la existencia campo a través sin contemplaciones, haciendo arder todo cuanto se alcanza a ver

EL CAMINO DEL MEDIO 

"El secreto de llegar, es saber que has llegado." "y el secreto de saber que has llegado es saber que no hay ningún sitio a donde llegar."

La actitud que tomamos ante la Vida: ¿vivimos desde la barrera o “nos mojamos” de verdad?, ¿revoloteamos de flor en flor inconscientemente o ponemos toda nuestra atención en cada acto cotidiano?

La Vida física es finita, así que merece la pena reflexionar sobre el camino que decidimos recorrer… vivir a medias es no vivir y no llegar a ningún lado.

Sin embargo, hay algo que comúnmente se nos escapa: buscamos la intensidad (de los pensamientos y las emociones) a medias. Lo suficiente para que dé gustito o no duela pero sin extraer la esencia y el fruto de cada experiencia. Eso es lo que llamamos deporte de riesgo, y en verdad que lo es: agitamos nuestra emocionalidad con leves espasmos orgásmicos hasta quedar exhaustos energética y mentalmente.

Esto nos lleva desorientados irremediablemente de una experiencia a otra, saltando de emoción en emoción, sin entender que cada relación es toda Relación; que la causa de toda intensidad es la misma Fuente para cualquier sentimiento o vivencia: Tú. Y siendo tu ser la causa de tu percepción, cuando evades indagar y profundizar en el motivo de tu propia experiencia, realizas algo que parece ingenuo pero que tiene interminables consecuencias, desconocerte.


El Camino del Medio, no es un caminar a medias, no es escoger entre lo bueno y lo malo, es el sendero que atraviesa la existencia campo a través sin contemplaciones, sin quedar atrapado en sentimentalismos, haciendo arder todo cuanto se alcanza a ver, sin dejar memoria alguna sobre la cual volver la vista atrás, sin resentimientos, sin añoranzas ni melancolia.

El Camino del Medio, es el Camino de Regreso, el que indica el trayecto por el cual has llegado hasta la experiencia de Ahora. De modo que no buscas sustitutos ni placebos, no hay donde esconderse porque estás desnudo frente al Universo, y no hay necesidad de resguardarse; caminar bajo la tormenta es todo lo que tenemos para recordar, y no hay miedo que vaya a impedirte mirar de frente la noche oscura del alma, tras ella, los relámpagos del Cielo reclaman tu completa Presencia Aquí.

LA GRANDEZA HUMANA y la verdadera compasión no vienen de sentirnos buenos, sino de sabernos malos e imperfectos y amarnos y amar con ello. Es a través de lo imperfecto como nos igualamos con los demás. Por el contrario, quienes se sienten mejores o más justos que los demás siembran como consecuencia inevitable una cierta violencia. En el fondo, todo maltrato interpersonal crece de una semilla muy simple: alguien que en su fuero interno o externo dice «soy mejor o peor que tú». El escenario en el que fermenta la violencia requiere bailar una danza en la que unos interpretan el papel de perseguidores (soy mejor que tú), otros el de víctima (soy peor que tú) y otros el de supuestos salvadores (soy mejor que ambos). Juegos que sólo desembocan en sufrimiento. 


JOAN GARRIGA (del libro Vivir en el Alma.

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