17.2.15

Únicamente los esfuerzos nos pertenecen, no el éxito.

LOS SABIOS HABLAN... PERO EL ESFUERZO ES LO QUE VALE

Si comprendes quién eres y te respetas, las críticas no te supondrán ningún problema, sino que te brindarán la oportunidad de volverte una persona mejor.

Cuando te sientes imperfecto o inseguro, la crítica es como una amenaza y crees que debes defenderte. Cuando te sientes seguro --no perfecto, sino seguro-- puedes escuchar las críticas y tener en cuenta su valor. Puedes decir "lo siento" y "gracias por abrillantar mi espejo". Y cuando sea conveniente, podrás aprender de las críticas y mejorar tu conducta. Digo cuando sea apropiado, porque hay personas a las que les encanta encontrar defectos en otros. Ese es su problema... 

Recuerda que todos somos lienzos en blanco. Si presentas un lienzo en blanco como tu obra de arte, no te pondrán buena nota. Pero la creación empieza cuando comienzas a trabajar, sobre todo si consideras el lienzo en blanco una oportunidad de expresar tu talento y no una posibilidad de fracasar. Y recuerda que el lienzo no se termina mientras dura la vida.

Cuando nos encontramos fluyendo en la dirección incorrecta, es más fácil pensar en quién tiene la culpa que cambiar de dirección. Piensa en ello. Imagina que tomas un tren y tan pronto como sale de la estación te das cuenta de que va en dirección equivocada. ¿Te enfadas y echas la culpa al tren, o reconoces tu error, te bajas en la primera estación y cambias de andén para tomar el correcto? 

Culpar a los demás de nuestra pérdida de rumbo es tentador. Recibimos mucha información sobre la vida, pero poca educación de la vida por parte de nuestros padres, maestros y otras figuras de autoridad que, por su experiencia, saben más de ella. La información se basa en los hechos, la educación en la sabiduría y el conocimiento de cómo amar y cómo sobrevivir. Pero, por más consejos que te den, eres tú quien decide qué tren tomar. Mientras recorres la vida, presta atención a los indicadores y las estaciones. 

Si no te gusta lo que ves, tira del freno de emergencia y bájate del tren. No hay otro interventor que lo haga por ti ni tienes que pedir permiso a nadie para hacerlo. Es tu vida, tu viaje, el que tú mismo conduces 


Pero a día de hoy hay una evidencia constatada, para conseguir todo aquello que quieras lograr en tu vida no lo dudes… EL ESFUERZO ES LO QUE VALE 

En todo lo que emprendemos, sea cual sea el dominio, material o espiritual, lo que cuenta son nuestros esfuerzos. El Cielo nunca considera el éxito, sino solamente los esfuerzos. Sólo él decide sobre los éxitos, porque todo lo que hacemos se inscribe en un conjunto y debe servir, por tanto, a los planes del Creador, estar de acuerdo con ellos; y quizá no esté previsto en absoluto que los proyectos en los que estamos trabajando se realicen tal como nosotros deseamos. 

Únicamente los esfuerzos nos pertenecen, no el éxito. 

Dejad pues que los seres de arriba decidan sobre el momento en el que vuestros esfuerzos se vean coronados por el éxito. Y si todavía no es el caso, decíos: «De momento, es verdad, mi trabajo todavía no ha producido nada aparentemente, pero en realidad sé que desde hoy mismo ya produce frutos.» Sí, porque los resultados aparecen primero en vuestro corazón y vuestra alma, ¿acaso no lo sentís? Nada de lo que hacemos se queda inerte o estancado.

Las palabras «renuncia» y «sacrificio» son ciertamente de las que menos agradan a los humanos, porque las comprenden como sinónimos de privación y dicen que si se privan, van a morir. Y es cierto que van a morir: si no han comprendido que la renuncia sirve únicamente para acceder a unas regiones más elevadas para obtener algo mejor, morirán.

En la práctica espiritual, renunciar, es transponer una necesidad, una tendencia, un placer a un plano superior. Seguimos alimentándonos, amando, teniendo diferentes actividades, pero con unos elementos más puros, con un objetivo más desinteresado. La renuncia no es pues sinónimo de muerte, por el contrario es sinónimo de vida. Aquél que no lo ha comprendido, se estanca. Y es precisamente este estancamiento el que le conduce hacia la muerte. Mientras que si acepta ciertas privaciones, transforma una energía bruta en una energía más sutil, y no sólo no muere, sino que se enriquece.


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