4.11.15

La mejor ayuda está en la propia naturaleza del ser humano

CUANDO SE NOS CANSA EL ALMA

EL PEOR CANSANCIO QUE PODEMOS SUFRIR ES EL DEL ALMA. MIENTRAS EL CUERPO ESTÁ CANSADO ESTAMOS DISPUESTOS A SOLUCIONAR EL DESFALLECIMIENTO CON UN DESCANSO REPARADOR Y SABEMOS QUE EL EQUILIBRIO CORPORAL SE RESTABLECE, TARDE O TEMPRANO.

Sin embargo, cuando lo que se ha cansado es el ALMA se pierde la ilusión, la esperanza, la confianza en uno mismo, los sueños, las ganas de amar e incluso las de ser amado…no hay nada que pueda sacarnos de la profunda sima donde todo ha perdido el interés que antes de otorgábamos.

Si supiésemos mantener a salvo nuestra pequeña porción de energía vital y entusiasmo podríamos recurrir a nuestra reserva particular y sacar un pedazo. A veces con poco basta. Otras es necesario emplear toda la reserva para rescatarnos del desastre. Lo que sí es seguro es que la solución, como el problema está en nosotros. A nadie le pueden sacar de su escondite si no quiere ser visto. A nadie le pueden inyectar pasión si su corazón está vacío. A nadie impelerle a la acción si su movilidad es inexistente.

Es difícil reaccionar cuando uno está abajo porque la fuerza que nos acompaña cuando el ánima sonríe no aparece cuando necesitamos un abrazo (A ESO LO LLAMAMOS ESTAR “DESANIMADOS” ES DECIR SIN ALMA). 


Además en esa situación la dinámica de pensamiento que movemos es la de ver solo lo negativo, lo cual nos dificulta aún más poder encontrar la puerta de salida.

Pero de cualquier forma aunque lo que nos rodee nos sea propicio y todos nos quieran ayudar, la mejor ayuda está en la propia naturaleza del ser humano. En libar el néctar del espíritu puro que nos constituye; en ponernos en relación con el centro mismo del corazón para pedirle ayuda.

TODOS SIN EXCEPCIÓN VENIMOS CON LAS HERRAMIENTAS PARA SER FELICES Y SOLO DEPENDE DE NOSOTROS DE NUESTRAS DECISIONES O ELECCIONES EL SERLO O NO.

Existen otras fuerzas que nos acompañan, invisibles tal vez, pero no intangibles. Podemos verlas con los ojos de la intuición como se manifiestan en otro plano sensorial e identificar las señales que nos indican el camino de regreso a la felicidad.

Cuando a pesar de todo uno se ve incapaz de remontar su propio hoyo donde se ha metido, cuando realmente las fuerzas no nos asisten y el corazón se resiste a seguir el ritmo habitual…entonces no tenemos más remedio que acudir a los que se han ido y nos protegen desde el otro lado de la orilla. 

No hay más remedio que entonar un cántico de ayuda alertándoles de nuestra necesidad; el resto está hecho porque su respuesta es siempre una mano tendida, con una solución dentro, en forma de idea, sueño, una frase, quizá un libro, pero lo cierto es que siempre llega.

REMONTAR SE CONVIERTE ASÍ EN UN CAMINO QUE DEBEMOS CONSTRUIR NOSOTROS MISMOS…POCO A POCO, NO IMPORTA EL TIEMPO. SOLAMENTE IMPORTA LO QUE DÍA A DÍA GANEMOS A LA TRISTEZA Y EL PEDAZO DE SONRISA QUE IREMOS DIBUJANDO EN NUESTRO ROSTRO PARA REGALÁRNOSLA AL MIRARNOS AL ESPEJO.

SIN OLVIDAR QUE TODO EMPIEZA POR UNO MISMO Y QUE LA MEJOR FORMA DE HACER FELICES A NUESTROS SERES QUERIDOS.ES ESTANDO NOSOTROS EN ESE ESTADO DE FELICIDAD QUE INVITA A COMPARTIR Y QUE POR LA LEY DE AFINIDAD Y VIBRACIÓN CONTAGIA A CUANTOS NOS RODEAN.

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