5.11.15

La vida se encargará de colocarnos en nuestro lugar, de una forma u otra

EL ARTE DE FLUIR CON LA VIDA

EN OCASIONES NOS EMPEÑAMOS EN NADAR CONTRA CORRIENTE Y EL AGUA NOS LLEVA POR DELANTE. CREEMOS QUE NADAMOS BIEN, QUE PODREMOS CON CUALQUIER CORRIENTE, QUE LOS REMOLINOS NO SON PARA NOSOTROS Y QUE EN ÚLTIMO TÉRMINO APARECERÁ UN SALVAVIDAS PARTICULAR QUE NOS PRESERVARÁ SIEMPRE.

La realidad es otra. Cuando se nada contra corriente el cansancio aparece, el agua te llega al cuello y de vez en cuando llega una ola que te tapa por entero.

Nos damos cuenta que nos estamos ahogando cuando nos falta el aire. Cuando a pesar de mantener la voluntad por seguir, las fuerzas flaquean ante nuevas embestidas y uno se plantea que al fin y al cabo para qué nadar. Tal vez no nos tengamos que salvar de nada. Posiblemente lo único que nos pide la vida es quedarnos quietos, esperar y fluir.

FLUIR, SIGNIFICA EN OCASIONES, CEDER, RETROCEDER, PARARSE, CON EL OBJETIVO DE CUANDO LA CORRIENTE CESE, IMPULSARNOS CON MÁS FUERZA.

Nadar contra corriente es perder siempre. Porque nadie puede intervenir para desviar el agua revuelta, nadie puede hacer que esa agua sea menos densa, ni siquiera nadie puede salvarse a cualquier precio.


Por eso he decidido dejar de nadar contra corriente y seguir la mía propia. La que impulsa la vida serenamente y la que va propiciando el destino que con mis decisiones voy creando en mí día a día.

No es tiempo de ir en contra de lo que es. Lo que tenga que suceder sucederá igualmente. La vida se encargará de colocarnos en nuestro lugar, de una forma u otra cuando nosotros no tomamos ni las decisiones adecuadas, ni el camino correcto.

NADIE PUEDE IR MAS ALLÁ DE UNA LECCIÓN NO COMPRENDIDA, POR ESO LA VIDA NOS LA SEGUIRÁ REPITIENDO UNA Y OTRA VEZ HASTA QUE SEAMOS CAPACES DE SUPERARLA Y PODAMOS PASAR A LA SIGUIENTE. 

Uno mismo se mete en las aguas turbulentas y uno mismo es quien debe salir, nadie puede salir por nosotros, lo máximo que podemos hacer cuando vemos alguien en esa situación de luchar contra la corriente es lanzarle un salvavidas, en forma de conocimiento a través de la experiencia.

Tanto esfuerzo, tantas lágrimas, tanta angustia, tanto celo… para ahogar, en el río revuelto, unas expectativas que nunca debieron existir.

Nadie nos decepciona. Somos nosotros mismos los que hemos esperado demasiado de otras personas. Ellas son como son. Nosotros también. No hay maldad en ello, ni falta siquiera. La ilusión errónea es creer que podemos arrimar el ascua a nuestra sardina y regatear a la vida.

LA VIDA SE LIMITA A PONER DELANTE DE NOSOTROS, TODO AQUELLO QUE EN EL PASADO FUIMOS SEMBRANDO. EN REALIDAD LA VIDA ES COMO EL ECO, NOS DEVUELVE LO QUE TIEMPO ATRÁS EMITIMOS.

NADIE GANA NI PIERDE. SOLAMENTE APRENDEMOS Y ESO SIEMPRE SIGNIFICA EVOLUCIÓN, QUE EN DEFINITIVA ES EL OBJETO DE LA VIDA, EVOLUCIONAR Y NO EXISTE OTRA FORMA DE EVOLUCIÓN QUE A TRAVÉS DEL CONOCIMIENTO QUE SE DERIVA DE NUESTRO APRENDIZAJE.

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