16.11.18

Entregate con entusiasmo y dedicación a esa actividad que te enamora.

NO SEAS UNO MÁS… SÉ TÚ MISMO
Dedicarse a servir cervezas o llevar pizzas no te quita dignidad. Tus abuelos lo llamaban de otra forma: oportunidad”……..Bill Gates

Todos admiramos esas historias en las que un ser humano es capaz de romper con todas las fuerzas que le empujan a ser uno más y empieza su propio camino. Empieza a ser él.

Nos gusta ver cómo el ser humano se lanza a la aventura, cómo da la vuelta al mundo con su pequeña cámara de fotos y cómo, tras años de trabajar en una vieja cafetería o estudiar a la luz de una vela, es capaz de ver realizada su ilusión. En libros y películas, nos encanta topar con personajes sumergidos en hazañas y proezas, pero después, en la vida real, renunciamos con facilidad a convertirnos en nuestros propios héroes. 

¿POR QUÉ DEJAR QUE LAS GESTAS SIEMPRE PERTENEZCAN A LOS DEMÁS?

Cuando alguien termina sus estudios o cuando descubre qué es aquello que le apasiona, lo más probable es que no disponga de unas capacidades lo suficientemente desarrolladas como para poder ganarse la vida con ello. Sin embargo, y como suele decirse, «de algo hay que comer».
Es en este momento en el que, por buscar un trabajo que cubra las necesidades básicas, el riesgo de abandonar una ilusión, un deseo se hace más elevado. Pero deberíamos preguntarnos, ¿Por qué un trabajo nutricional y una ilusión han de ser incompatibles?

DE NADA SIRVE QUE ALIMENTEMOS NUESTRO ESTÓMAGO SI NOS OLVIDAMOS DE ALIMENTAR NUESTRAS ILUSIONES Y DESEOS”.

Entre las biografías de grandes seres humanos, es sencillo encontrar historias en las que sus autores relatan cómo antes de convertirse en lo que habían soñado, tuvieron que trabajar repartiendo periódicos, cortando el césped o vendiendo palomitas. Estos seres humanos que de alguna manera han influido o transformado nuestro mundo tenían algo en común: NO DEJARON QUE UN TRABAJO DE TRANSICIÓN SE INTERPUSIERA EN SUS SUEÑOS.

Si trabajas ocho horas en una pizzería y al terminar te pones a pintar, no eres pizzero, eres pintor. ERES LO QUE AMAS, NO LO TE QUE DA DINERO.

Es posible que lo que te apasiona, lo que te ilusiona, tarde en darte dinero, y que hasta que eso ocurra tengas que buscar un trabajo nutricional o de mantenimiento.

No importa si este no tiene ninguna relación con lo que tú deseas o incluso si no está muy bien visto a ojos de los demás. Lo que importa es que cuando termines tu jornada TE ENTREGUES CON ENTUSIASMO Y DEDICACIÓN A ESA ACTIVIDAD QUE TE ENAMORA.

En ocasiones, vale más apoyarse en un trabajo que no tenga nada que ver con nuestro sueño y al terminarlo poner todo nuestro corazón en lo que amamos que asentarse en uno que se parezca y quedarse ahí. Al final, eso es lo que diferencia al ser humano que triunfa y hace que sus ilusiones se cumplan, del que se acomoda y no lucha y se esfuerza en ser él mismo.

Pensamos que trabajar en un empleo que requiere baja formación es rebajar nuestra categoría. Ambicionamos el cielo e infravaloramos el suelo, ignorando que ambos son parte de una misma cosa.

Es por este motivo que muchas personas se quedan en la zona media: como no utilizan el suelo, no pueden saltar; y como no pueden saltar, no alcanzan el cielo.

Lo que convierte a una historia en hazaña no son los pasos que damos sobre un camino recto y asfaltado, sino los puentes que construimos sobre los ríos y desniveles. Es posible que mientras construimos el puente hacia nuestro sueño tengamos la sensación de que no avanzamos o de que lo hacemos a poca velocidad.

Por eso, es importante recordar que cada uno de los maderos, cuerdas y clavos que ponemos en nuestro puente no son una pérdida de tiempo, sino una parte imprescindible del plan.


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