15.4.19

Solo podemos ser nosotros mismos, los demás sitios… están ocupados.

ESTAR VIVOS

Muchas veces estamos dormidos y, por tanto, no sabemos ni que estamos ahí con nosotros. Recurrimos a mil y una estrategias para resolver los problemas que vamos generando a lo largo de la vida y acabamos buscando en el exterior las soluciones que ya tenemos dentro.

Solo hace falta detenernos. Y si no lo hacemos consciente y voluntariamente, no lo duden, la vida lo hará por nosotros.

Algo llegará que nos diga ”quieto” y comenzará a pedirnos explicaciones y hasta nos requerirá la decisión de comprometernos en el proyecto más importante de nuestra vida… UNO MISMO.

Lo cierto es que pocas veces nos paramos a pensarlo y menos aún a llevarlo a cabo.

Nos congelamos cerca del dolor, nos derretimos ante la pasión. Nos enquistamos en los recuerdos. Nos olvidamos a favor de otros. Nos expulsamos de nuestro corazón para regalarlo, cederlo, venderlo o hipotecarlo.

Todo menos saber que nos acompañamos hasta el final de la vida, que debemos tenernos más en cuenta que a nadie, que nos debemos fidelidad, lealtad y sobre todo amor, mucho amor incondicional que solemos no encontrar si se trata de hacernos con él un regalo personal.

Al final de todo, al principio de todo hay solamente una biografía…
una vida que nace y muere.

Entre los dos momentos, entre ambos instantes mágicos, una chispa de vida perdida en la inmensidad del eterno universo brillando, como un espejo, la luz de otros.

Tenemos luz propia. Somos el universo en pleno. Estamos para siempre.

Ya es hora de que nos hagamos cargo de lo maravilloso de ser nosotros mismos.

Como dijo un gran sabio: puestos a ser, solo podemos ser nosotros mismos, los demás sitios… están ocupados.



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